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A la polarización, división y encono generado entre los mexicanos por la forma de conducir al país el nuevo gobierno y a los dichos y hechos del presidente se suman incidentes nimios que llegan a la opinión pública y a las “benditas” y “malditas” redes sociales hasta viralizarlos y volverlos tendencia, como si no hubiera asuntos más importantes que atender.

Esta semana, el periodista Pedro Ferriz Hijar (hijo de Ferriz de Con) tuiteó una imagen del presidente Andrés Manuel López Obrador con los zapatos sucios y los bajos del pantalón “chorreados”, con el siguiente texto: “Es una pena que alguien así represente al presidente de una nación”. Enseguida le llovió una andanada de críticas. Una de las opiniones más ecuánimes la dio el ex presidente nacional de la Red de Jóvenes por México, Cristopher James Barousse, quien escribió que lo que da pena no son los zapatos que porta AMLO sino cómo toma algunas decisiones.

Pero esto parece ser parte de la impronta del tabasqueño, que acusa carencia de un buen sastre y ayudante para que tenga una mejor presencia ante sus gobernados, desde cuando irrumpe en sus conferencias mañaneras, hasta en sus giras, donde se descuida el aliño comenzando por el cabello (corte y peinado) hasta el calzado. Sin duda, le hace falta un diseñador de imagen. Tampoco se trata, como sugiere el periodista Genaro Villamil, de que se prefiera una boleada a la eficacia de gobernar, eficiencia, por cierto, muy discutible hasta ahora.

Está claro que una persona bien boleada (y rasurada) denota limpieza. En la milicia esto es parte de los 10 mandamientos del aseo tanto personal como del vestuario y equipo. Recuerdo que siendo yo marinero bisoño recibí un arresto por no tener el calzado bien aseado, y fue la única vez.

Respecto a los presidentes, cada uno tiene preferencia por alguna prenda que les caracteriza y que muchas veces se pone de moda. De los más recientes recordamos que Luis Echeverría puso en boga la guayabera dejando atrás la sobriedad de los trajes de Gustavo Díaz Ordaz; a José López Portillo le gustaban los suéteres de cuello “de tortuga”; Miguel de la Madrid eligió la chamarra tipo cazadora, mientras que su sucesor, Carlos Salinas, regresó a los trajes, lo mismo que Ernesto Zedillo; ranchero al fin, Vicente Fox usó pantalones vaqueros con cinturón piteado, botas (incluso en traje formal) y sombrero en un atuendo más casual; Calderón volvió al traje y corbata, mientras que Peña Nieto utilizaba chamarras en sus eventos masivos, aunque siempre lució elegante y con copete bien peinado en actos formales.

López Obrador aún no marca tendencia; sus trajes son demasiado holgados e impiden estilizar su figura, y en sus giras viste con frecuencia camisas artesanales blancas con detalles bordados. Por cierto, le hace falta un buen fijador de pelo. Expertos en el tema señalan que, como líder mundial, la imagen del mandatario debe estar a la altura, y no es cuestión de estar más guapo o favorecido, sino de exteriorizar al país y al mundo el cargo que se ocupa. Podría comenzar por la limpieza de sus zapatos.

Anexo “1”

Botón de muestra

Así me lo contó mi compadre Enrique Argüelles cuando estaba comisionado en la Ayudantía del entonces jefe de Operaciones Navales, almirante Mauricio Scheleske Sánchez (+), quien llegaría a ser secretario de Marina. Un día se disponía a salir a un evento oficial, cuando uno de los ayudantes, un capitán de corbeta, reparó en que un botón del saco del impecable uniforme negro tapizado de insignias y condecoraciones estaba a punto de caer… y cayó al piso.

En ese instante pareció que el mundo se detuvo. Todos quedaron pasmados ante la mirada inquisitiva del almirante. Alguien recogió el botón dorado que tenía en relieve el águila sobre las anclas marineras; uno llamó al departamento de sastrería y otros más comenzaron a buscar hilo y aguja.

Finalmente se solucionó el incidente en minutos y el jefe de Operaciones Navales partió al evento oficial sin novedad.

Colofón: varios se ganaron un arresto y nunca más dejó de estar disponible en la Ayudantía otro uniforme de gala para el jefe naval, y tampoco hilo, aguja y botones… por si acaso.

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