19 de Septiembre de 2018

13 horas: acción sin drama político

Las actuaciones están bien dentro de las exigencias, que son más físicas que actorales.

El filme 13 horas trata un polémico tema que puede afectar la candidatura de Hillary Clinton. (Redacción/SIPSE)
El filme 13 horas trata un polémico tema que puede afectar la candidatura de Hillary Clinton. (Redacción/SIPSE)
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Rafael Destúa

Una gran ventaja de la audiencia mexicana al ver cine hollywoodense es ignorar las insinuaciones políticas que algunas películas contienen; simplemente por no entenderlas, lo cual es excelente en el caso de “13 horas: los soldados secretos de Benghazi”, que trata un polémico tema que puede afectar la candidatura de Hillary Clinton a la presidencia de Estados Unidos, pero que para la mayoría de nosotros sólo es una “gringada”.

La noche del 11 de septiembre del 2012 milicias africanas atacaron el consulado de Estados Unidos en Benghazi, Libia, donde se hospedaba el embajador estadounidense. La defensa del complejo fue retrasada por un operativo de la CIA que retuvo a los ex soldados -ahora guardaespaldas- más cercanos al lugar y quienes ignoraron al agente para lanzar un rescate; seis de ellos contra unos 150 enemigos.

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Después el incidente se politizó mucho, pero eso no figura en la película y no es necesario para disfrutarla como una cinta de acción.

La idea de Michael Bay, director, y el escritor Chuck Hogan era homenajear a los combatientes americanos de Benghazi mas allá de cualquier tinte político y queda claro en el filme. Es “La caída del halcón negro” pero idealizada por el creador de “Transformers” con sus clásicas secuencias en cámara lenta y gigantescas explosiones.

Durante la primera mitad de la cinta Bay nos da el contexto de la situación y presenta a los combatientes: Jack (John Krasinski), Rone (James Badge Dale), Tanto (Pablo Schreiber), Boon (Dave Denman), Tig (Dominic Fumusa), y Oz (Max Martini), todo con un estilo muy dinámico, pero que no profundiza en los personajes distinguiéndolos claramente unos de otros. Eso es notorio cuando inicia la acción y no sabemos quién es quién.

Cuando se desata el infierno es el terreno de Bay y emplea tomas caóticas para ambientarnos en el terreno de combate, los cual es intenso pero se suma a la confusión narrativa. El problema es que ésta parte se extiende demasiado y termina pareciendo un videojuego a ratos.

Las actuaciones están bien dentro de las exigencias, que son más físicas que actorales para la mayor parte de los intérpretes, aunque se distingue John Krasinski, pero sobre todo porque le dieron el papel más completo.

Efectos visuales y de sonido son magníficos, al igual que el resto de los aspectos técnicos, haciendo ésta una película interesante para quienes gusten de la acción pura y dura en temas militares.

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