18 de Diciembre de 2018

Quintana Roo

Cómo evitar ser víctima de extorsión

El 60% de las personas que reciben este tipo de llamadas caen en el juego del delincuente.

Quien habla para extorsionar, toma control total de la conversación, es una persona que busca humillar a su interlocutor. (Foto de Contexto/Internet)
Quien habla para extorsionar, toma control total de la conversación, es una persona que busca humillar a su interlocutor. (Foto de Contexto/Internet)
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Redacción/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Uno, dos, tres timbrazos del celular o el teléfono de casa, motiva a su dueño a contestar, pero en vez de recibir un ¡hola! o un ¡buen día!, una voz desconocida logra que su sonrisa se desmorone y sus venas se llenen de temor recorriendo todo su cuerpo, “Si no me depositas 20 mil pesos en una hora, tu hijo se muere”.

Caen en la trampa 

La primer reacción es dar por hecho lo que se escucha, la vida de un pariente está en peligro y la mente se congela, quedando a merced del supuesto secuestrador, señala Rolando García Orozco, miembro del Instituto Mexicano de Educación e Investigación en Psicología (Imeip). “La mente es muy poderosa, y de eso se valen las personas que se dedican a la extorsión”.

A pesar de no conocer a quien habla, se cree en su palabra, esto es lo que sucede en el 60% de los casos, mientras que otras personas reaccionan de forma diferente, considerando el experto que existen cuatro tipos, que son de las más comunes.

Del resto, un 20% cuelga de inmediato el teléfono; 15% se escapa del efecto “congelador”, al identificar la procedencia de la llamada, si ven un número de otro Estado piensan que no les pueden hacer nada y hacen caso omiso, y si se trata de un número privado, consideran que proviene de algún penal y cuelgan; el 5% restante, sigue el juego para su propia diversión, convirtiendo el suceso en una anécdota que después es contada en medio de risas en las reuniones familiares o de amigos.

Armando Pineda Medrano, estudiante universitario, recuerda que en una ocasión, al sonar el teléfono de la sala de su casa, su mamá contestó y quedó petrificada, de inmediato le arrebató el auricular y al ver de que se trataba, colgó, consolando a su madre. Un hombre le dijo que tenían secuestrada a su hermana, como escuchó gritos de una mujer de fondo, creyó que era cierto, después de algunos minutos, Pineda Medrano logró comunicarse con su tía.

Un discurso rápido 

García Orozco explica que este delito es un diálogo con ciertas características. Quien habla para extorsionar, toma control total de la conversación, es una persona que busca humillar a su interlocutor, por lo que su discurso es rápido y sin cortes. Es la misma lógica de un comediante, quien para poder generar risas en su público, no debe de ser interrumpido, de lograr la víctima impedir el discurso, aumentará la oportunidad de no caer en el engaño.

La oración va acompañada de información aparentemente personal de nosotros mismos, por ello existen puntos que uno debe evitar en el día a día.

Primero, se debe evitar proporcionar datos y teléfonos personales a terceros o bien, a través de tarjetas de presentación, llenado de encuestas o promociones comerciales, así como tener mucho cuidado con las solicitudes de empleo, sobre todo en internet.

Segundo, hay que establecer con nuestros familiares una palabra, frase u oración que nos permita constatar su identidad en casos de emergencia. Ante una llamada de un supuesto secuestrador que mantiene a un pariente privado de su libertad, resulta fundamental aplicar la mecánica del código de seguridad.

Tercero, tener un identificador de llamadas, acompañado de una agenda con todos nuestros contactos, por lo que si ve que el número que aparece no es conocido, lo recomendable hacer caso omiso, además de evitar dejar información en la contestadora, como el nombre de la familia.

Cuarto, ante estos casos, hay que mantener la calma y en primera instancia, no ser parte de una comunicación con la persona que llama, colgando el teléfono para comunicarse de forma inmediata con el supuesto afectado, por lo general lo habrán llamado para dar la sensación de que éste no puede contestar, porque está cautivo. Hay que tener tranquilidad e intentar de nuevo, y en su defecto, utilizar medios alternativos como el Whatsapp, por ejemplo.

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