18 de Septiembre de 2018

Chetumal

Destapan corrupción y abuso contra estudiantes indígenas

Durante más de una década, el Albergue Estudiantil Indígena de Chetumal le sirvió a su directora para enriquecerse.

El Albergue Estudiantil Indígena, en Chetumal, fue utilizado por su entonces directora, Guadalupe Rosado Pat, para enriquecerse. (Eddy Bonilla/SIPSE)
El Albergue Estudiantil Indígena, en Chetumal, fue utilizado por su entonces directora, Guadalupe Rosado Pat, para enriquecerse. (Eddy Bonilla/SIPSE)
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Claudia Martín/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- La facturación fraudulenta, duplicación de la plantilla estudiantil y hasta el robo de mobiliario, son algunas de las irregularidades halladas en el Albergue Estudiantil Indígena, en Chetumal, que por más de 10 años, Guadalupe Rosado Pat, tuvo a su cargo.

De acuerdo con información oficial que obra en la Secretaría de Desarrollo Rural (Sedaru), para alimentar a los supuestos 400 alumnos que habitan en el sitio, se destinaban 54 mil pesos mensuales, aunque solo un proveedor “Gerard Estif Suarez C.” surtía mes a mes desde las tortillas, hasta cortes de carne de res y cerdo.

Como parte de los trabajos de entrega-recepción, cuando se hizo el cambio de directora, solo se encontraron 210 estudiantes.

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Mario N, un joven de 17 años que se aloja en el Albergue, informó que para poder gozar de las tres comidas, semanalmente debía pagar 25 pesos, presuntamente como “apoyo” a la cocina. Aunque la cantidad parece mínima, al multiplicarlo por los 210 estudiantes a la semana se obtenían, 5 mil 250 pesos que al mes sumaban 21 mil pesos que no eran reportados a la Sedaru o a alguna otra autoridad.

Como directora del Albergue, Rosado Pat tenía un sueldo mensual aproximado de 27 mil 900 pesos, según el tabulador de la propia dependencia, que sumado a lo anterior, implica una bolsa disponible para ella de 48 mil 900 pesos al mes.

Los actos ya habían sido denunciados por los propios alumnos a través de una “Carta abierta” el pasado 18 de septiembre en redes sociales, dirigida al ahora gobernador Carlos Joaquín González y a la directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Nuvia Mayorga Delgado, en la que pedían una auditoria y la destitución inmediata de la directora Guadalupe Rosado Pat.

En el documento, los estudiantes revelaron que, adicional a los 54 mil pesos que recibe el albergue por parte de la Sedaru, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas aporta arriba de 30 mil pesos, es decir, un total superior a los 80 mil pesos mensuales, aunque nunca aplicó recursos en beneficio del albergue o de los estudiantes.

“Considerando que Guadalupe Rosado Pat lleva como directora 10 años, en total esta directora se ha robado un monto superior a los ocho millones de pesos” cita el documento.

Asimismo, los jóvenes manifestaron que, en campaña, Mauricio Góngora Escalante donó al albergue dos televisores plasma de 54 pulgadas, aparatos electrodomésticos, y puso a disposición del lugar una camioneta 4 por 4.

“Las pantallas y electrodomésticos fueron hurtados por Guadalupe Rosado Pat, y el vehículo lo usa para su servicio y el de su familia"

“Las pantallas y electrodomésticos fueron hurtados por Guadalupe Rosado Pat, y el vehículo lo usa para su servicio y el de su familia. Pero eso no es todo, también se ha apoderado de donativos, como colchones, literas, ventiladores y despensas y para completar la ornamentación de uno sus ranchos que posee en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, adquiridos gracias a los millones que se ha robado de la alimentación de los compañeros estudiantes, Guadalupe se robó la fuente de piedra empotrada en el patio del albergue, que está ubicado sobre la avenida Andrés Quintana Roo”, denuncian los alumnos.

En la misma carta, se proporcionan los nombres y cargos de supuestos cómplices de la exdirectora: “Sofía Montejo Hernández, encargada de las finanzas, y Alan Daniel Reyes Macías, responsable de adquisiciones y de recoger donativos. En suma, un trío pernicioso a la sociedad”.

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