13 de Diciembre de 2017

Quintana Roo

Alertan contra una ‘mafia’ de pseudo OPC’s en Cancún

Asociaciones hoteleras y touroperadores señalan que los “jaladores” ponen en serio riesgo el rubro y el 40% de la derrama total que deja el turismo que llega al estado.

Vendedores de servicios turísticos certificados se están quedando sin fuente de empleo por la actividad de los supuestos OPC’s. (Redacción/SIPSE)
Vendedores de servicios turísticos certificados se están quedando sin fuente de empleo por la actividad de los supuestos OPC’s. (Redacción/SIPSE)
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Brisa Muñoz/SIPSE

CANCÚN, Q. Roo.- Cerca del 40% del turismo y del ingreso por este concepto que llega al estado deriva de los tiempos compartidos, un modelo que ha probado su efectividad durante más de tres décadas en Cancún y dos décadas en la Riviera Maya; sin embargo, estos números podrían verse afectados por un eslabón en la cadena: los llamados “jaladores” o presuntos  OPC’s  (outside public contact)) que han llevado a esta actividad a ser catalogada como de robo o fraude,  dejando a muchos de los OPC’s certificados casi sin fuentes de empleo, a los desarrolladores de clubes vacacionales con mala fama y a las autoridades municipales como cómplices por omisión de varios de los delitos que cometen.
 
Actualmente, caminar por la zona hotelera de Cancún convierte a los turistas, tanto nacionales como extranjeros en potenciales objetivos de estos pseudo vendedores de bienes o servicios turísticos, quienes a decir de las propias autoridades y asociaciones turísticas, se han convertido en una mafia, mientras que para los OPC’s certificados por la Asociación de Clubes Vacacionales de Quintana Roo (Acluvaq) son los que les han quitado prestigio, mermando sus ingresos y afectando a sus familias, además de la imagen del destino.
 
“Desafortunadamente las autoridades no respetan las reglas establecidas tanto por Desarrollo Urbano o Comercio en Vía Pública, invitando así a un mundo de charlatanes que se hacen pasar como promotores de venta de tiempos compartidos, pero que no están dados de alta con Acluvaq, además la mayoría están boletinados por algún acto ilícito en la venta de alguna actividad turística o con el desarrollo que en algún momento representaron, y si caminas por el Callejón de los Milagros, dentro del mercado Coral Negro, y en buena parte del bulevar Kukulcán, en la avenida Tulum, o en el Mercado 28 se ven, ahí están, menos para las autoridades”, asegura Arturo, un OPC certificado con más de 20 años en esta actividad.
 
El problema, abunda Arturo, es que estas personas no son OPC’s, sino vendedores que se han dado cuenta que hay dinero en el negocio de tiempos compartidos, situación que se mantiene debido a que el área de mercadotecnia de ciertos desarrollos de club vacacional tienen que arrojar un determinado número mínimo de parejas (potenciales compradores), y esa presión motiva que algunos de estos departamentos fomenten que estos vendedores les manden prospectos, pero también hay algunos OPC’s que se prestan a esta “venta” de prospectos, donde lo ganado se divide entre las dos partes”, circunstancia que está claramente prohibida en Acluvaq.
 
Al igual que Arturo, Delfino, otro OPC certificado y supervisor de un grupo de OPC´s que laboran en el bulevar Kukulcán, detalla que son muchas las actividades ilícitas que se han propiciado en el sector, en parte porque estos trabajadores no tienen un sueldo fijo, sino que obtienen sus recursos por comisión, pero también por la falta regulación del Ayuntamiento y de los propios centros e hospedaje, por lo que llegan a actividades más graves como la venta de drogas.
 
“Nuestra labor es abordar al peatón, que es turista, que sea susceptible para la compra-venta de un bien fraccionado y se utilizan como incentivos algunos tours de mayor relevancia en el mercado como Xcaret, Xel-Há, Chichén Itzá, pero son incentivos, y los “otros” se los venden a menor precio y con menor calidad, si bien les va, porque en otras ocasiones sólo los estafan, y contra eso no podemos competir(…) de hecho, hubo una época en la que dentro de los incentivos ilegales que algunos de estos seudo OPC’s ofrecían a los turistas era droga, pero ya quedó atrás, no porque las autoridades hayan hecho algo para erradicarlo, sino porque los mismos cárteles los amenazaron porque les estaban quitando el mercado”, menciona.
 
Para después agregar que, actualmente, ante la alta competencia que hay en el mercado hay hoteles que se dedican a la compra de  “unidades” (parejas que aplican como posibles compradores de tiempo compartido).
 
Quien comparte esta apreciación de que son muchos los factores que influyen en la proliferación de estos vendedores y de las malas prácticas es el director de Turismo municipal, Máximo García Rocha, quien advierte que esta falta no sólo de regulación, sino de aplicación de la ley, está afectando la credibilidad del destino, provocando que probablemente a largo plazo las ganancias para los desarrollos se vean claramente afectadas.
 
“Este es un tema que sorprende mucho al turista, se presta a fraude, y en muchos casos le ven la cara; si bien es cierto que uno de los problemas más importantes de Cancún es el empleo y por ello muchos se aprovechan del mercado turístico para obtener recursos, el problema es que con tal de lograr algún ingreso asumen el papel de promotores sin tener capacitación y sin garantizar el servicio y obviamente  sin conocer lo que es el trato a turistas, esto genera desconcierto en el turista y la inconformidad del mismo, porque es muy probable que los servicios que les vendieron no se cumplan o no existan, o se los venden con precios que no tienen nada que ver con la realidad y todo esto repercute en la imagen del destino”.
 
García Rocha asevera que son  demasiados los intereses que se ven trastocados por estas actividades ilícitas, por lo que tanto las direcciones de Fiscalización, Comercio en la Vía Pública y el propio Desarrollo Urbano, deben de aplicar la ley y los ordenamientos, pero también los empresarios que se prestan a estas prácticas desleales con tal de vender, reduciendo al mínimo el recurrir a esta fuerza de trabajo.
 
“En la Asociación de Hoteles  este es un tema recurrente en las reuniones de consejo, se pide a las  autoridades municipales para que se aplique la ley, pero se pueden completar las acciones si un empresario no reconoce o parece ignorar que en determinados hoteles ellos mismos contratan a este tipo de gente, que no es como, es una mafia, porque algunos no sólo aprovechan para vender otros servicios, sino hasta drogas; pero por ejemplo la Policía no puede intervenir como debería porque los empresarios, primero se quejan de que está esta problemática, y cuando se llevan a cabo operativos, se quejan de que éstos generan desconfianza e inseguridad en el turista y entonces cómo saber hasta qué punto sí y hasta qué punto no se debe actuar”, dijo.
 
Otra de las principales afectadas en la proliferación de estos vendedores o “jaladores” es la propia Acluvaq, cuya directora, Miriam Cortés Franco, explica que han sido muchos los años en que han buscado que las autoridades municipales pongan solución a una problemática que ya está fuera de control y que pone en jaque a los clubes vacacionales y las agencias de viaje que están perfectamente establecidas.
 
Cortés Franco recordó  que desde hace más de 15 años, Acluvaq tiene un acuerdo firmado con la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV), en la que los primeros se comprometieron a no vender tours, pero como muchos de los OPC’s vendieron tours y fueron dados de baja y la mayoría fueron boletinados y son precisamente  ellos los que están ahora en la calle vendiendo tours o tiempos compartidos, quedando sin los cursos de capacitación y de actualización de los que gozan los que se encuentran registrados con la asociación, utilizando viejas prácticas de hasta coerción que nada tienen que ver con la realidad de quienes trabajan directamente con los desarrollos de club vacacional.
 
Para la también empresaria, los huecos jurídicos y la falta de interés de algunas autoridades municipales por regular las actividades que se llevan a cabo no sólo en la zona hotelera, sino en la ciudad, son el verdadero problema, ya que aseguró que de aplicarse la ley el cambio sería evidente.
 
“Cualquier actividad económica no es perfecta, y claro que nos afectan estas malas actividades, por eso buscamos con la autoridad el apoyo, y en la administración de Magaly Achach se dio el apoyo, porque no les daba licencia de funcionamiento a todos aquellos que no tuvieran su domicilio fiscal en el local en donde estaban atendiendo al turista, el problema es que no se llevó a Cabildo y no hizo ley, si bien la asociación ha dejado de apretar los botones correctos, porque nos hemos cansado de exponer cada administración esta problemática, se pueden hacer muchas cosas aún; creemos que si no hay una serie de requisitos bien estructurados, será difícil erradicar a los que afectan al sector, por ejemplo todo eso lo hemos reportado, hubo una respuesta de Mauricio Cárdenas, cuando fue funcionario de Turismo estatal, que agarró el tema como propio y hasta creó un reglamento que era perfectamente aplicable, sentó a todos los involucrados, pero nunca llegó a las reuniones la Dirección de Fiscalización, que son los responsables de que se aplique la ley, por lo que mientras esto no se regule, no tengamos un marco jurídico y no se comprometan algunas autoridades, se seguirá dando este fenómeno”, acotó.
 
Al respecto, el director de Turismo municipal adelantó que a finales de noviembre o principios de diciembre de este 2012 la dependencia a su cargo contará con  10 inspectores, que por reglamento quedarán facultados por la dirección de Turismo para la inspección de este tipo de actividades, “y lo que habrá de hacer esta dirección es sancionar este tipo de actividades y yo o el que esté al frente de esta dirección, de aplicar la ley”, por lo que detalló que dentro de las facultades que tendrán esta decena de inspectores están  pedir a la policía turística que retire y/o remita a las autoridades policiales a quienes tengan establecimientos ilegales, pero no sólo a las personas, sino también a los negocios que se prestan y fomentan este tipo de actividades; clausuras, multas económicas y administrativas.
 
“Seguramente habrá quejas e inconformidades, pero se darán las razones y así se evitará que esto se perpetúe, actuaremos coordinados con Comercio en Vía pública y Fiscalización, pero sobre todo, trabajaremos no sólo en zona hotelera, sino también en el centro de la ciudad, porque la ley es pareja; de hecho, vamos a empezar en la zona hotelera para restarle a la opinión pública esa creencia de que ésta es intocable”, concluyó.
 
(Edición: Florencio Sabido)

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