Enrique Mena/SIPSE

CHETUMAL, Q. Roo.- Lejos del pensar de los padres de familia que sus hijos menores de edad consuman bebidas alcohólicas sea una muestra de aceptación en la sociedad, lo que ocasionan es una adicción a temprana edad, comportamiento social que debe erradicarse, de lo contrario sólo orillan al deterioro de su salud, afirmó el presidente del Colegio de Médicos en Quintana Roo, Francisco Javier Lara Uscanga.

Para esto, se requiere orientación, atención e información para ambas partes. Este es uno de los primeros pasos de los adolescentes hacia la depresión. En Quintana Roo, existen 467 mil adolescentes y jóvenes entre los 12 y 29 años de edad que se encuentran expuestos al consumo flagrante.

Al menos en la capital, el “machismo” de los jefes de familia permite que sus hijos varones puedan ingerir bebidas alcohólicas desde los 12 años de edad, según encuestas realizadas; sin embargo, el daño a uno de sus órganos vitales (hígado) también comienza a temprana edad.

Pese a que el artículo 23 fracción VIII del Reglamento de Funcionamiento de Bares y Cantinas en Othón P. Blanco, prohíbe la entrada a menores de edad a los establecimientos, no se respeta pues la única finalidad de los propietarios es la venta de las bebidas.

Lara Uscanga, explicó que desde 2012 se inició una “cruzada informativa” para alertar a que los padres de familia cesen con la tradición de permitir la ingesta de alcohol, pero es mínima la respuesta. 

A lo largo del año se aplicaron cinco mil encuestas y tomando esto como muestra significativa se determinó que cuentan con el permiso de sus tutores para ingerirlas. 

Parte de este comportamiento, se realiza porque no reciben la atención debida en el seno familiar y derivan problemas de identidad, equivocan el camino, dijo Lara Uscanga. 

“Los adolescentes y jóvenes se les permite ‘emborracharse’, aún en presencia de sus padres, lo que sigue es salir con los amigos”, dijo. En temporada decembrina el abuso se incrementa hasta un 20 por ciento, resaltó.