El ex diputado local Mario Rivero Leal –Secretario General del partido– se inscribirá este martes como precandidato a la alcaldía capitalina, disputando la gacela al diputado Fernando Zelaya Espinoza. La decisión del Napoleón blanquiazul sorprendió a todo el panismo porque se había preparado un proceso de seda, sin el menor sobresalto.

Mario Rivero hizo historia de la buena en 2005, derrotando al priista Arturo Fernández Martínez en la batalla por una diputación local chetumaleña; en 2008 fue candidato a la alcaldía capitalina y fue derrotado por Andrés Ruiz Morcillo (PRI), posible candidato independiente con mucho diente.

El candidato pactado en el cuartel panista es Fernando Zelaya, pero Mario Rivero ha pasado a la ofensiva sin desanimarse por el veto del grupo dominante en ese partido. Dato digno de mención: Mario Rivero aceptó de inmediato con las reglas de la hospitalidad a Carlos Joaquín González cuando otros lo miraban con desconfianza, aguardando instrucciones del gobernador Roberto Borge.

Mario Rivero quiso ser dirigente estatal del partido, pero lo mandaron a regañadientes como segundo de a bordo. Ahora pasa a la ofensiva, impulsado por un grupo de seguidores que han creído en su proyecto y no lo dejarán morir solo, aunque el candidato ya es Fernando Zelaya.

Juan Vergara, víctima del indebido proceso

Con la marca de la casa, la Procuraduría General de la República (PGR) pisoteó la presunción de inocencia de Juan Vergara Fernández, ex secretario de Finanzas y Planeación del gobierno de Carlos Joaquín González, ya concentrado en la captura de la candidatura a una diputación federal correspondiente a Cancún. El desaseo fue descarado, a la vista de medio planeta.

Ventilar el reciente cargo de Juan Vergara en la alta burocracia politizó aún más la maniobra fulminante que no soporta una evaluación apegada a derecho, ya que la maquinaria se accionó al viejo estilo, o quizá al estilo de siempre en nuestro país, pero sin cuidar las apariencias.

El móvil político es indiscutible en la captura y obligada liberación de Juan Vergara, quien con todas las de la ley puede ser candidato impulsado por el PRD, incluso fortalecido por salir limpio del pantano de la justicia por consigna.