Puntero indiscutible hasta hoy en la intención de voto, Morena está jugando muy mal sus cartas en Quintana Roo con decisiones incomprensibles para los militantes y simpatizantes que cada vez se muestran más decepcionados por el rumbo que está tomando el proyecto hecho a la medida de los deseos de su candidato presidencial.

Con algunas excepciones, los candidatos a alcaldes ungidos por Morena no tienen el punch necesario para hacer valer los números del partido en los municipios, y peor aún, quienes sí lo tienen lucen titubeantes y temerosos ante el competido panorama que se vislumbra.

Porque en la guerra por las 11 presidencias municipales, cuatro diputaciones federales y dos senadurías en fórmula lucharán con todos sus argumentos las otras coaliciones encabezadas por PRI y Verde y PAN y PRD, pero en el caso de Morena se impone la certeza de que todo se agota en cuatro armas: Andrés Manuel López Obrador.

En Playa del Carmen la imposición de la diputada local ex perredista, Laura Beristain Navarrete, como candidata a esa presidencia municipal causó escozor en los militantes de Morena y del PES, que ya impugnaron su designación ante el Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO).

Y es que en la negociación nacional la candidatura para esa próspera alcaldía se reservó para el PES, pero a la hora de la hora la dirigencia estatal de Morena que encabeza José Luis Pech Várguez se pasó por el arco del triunfo el pacto de la coalición para sembrar a Laura Beristain, provocando un cisma en esa alianza partidista.

En el sur tampoco andan tan bien las cosas, pues en Bacalar Morena también quiere arrollar a su otro aliado, el PT, entregándole la candidatura a Rivelino Valdivia Villaseca o Juan Manuel Herrera en lugar del petista Amilcar Puc Noh, a quién le corresponde por negociación.

Tan sólo en Chetumal las aguas están calmas, pues la nominación de don Hernán Pastrana Pastrana como candidato fue bien recibida y va a competir de poder a poder contra María Hadad Castillo (PRI) y Fernando Zelaya Espinoza, del PAN.

Por este camino Morena estaría desperdiciando una oportunidad única, ya que difícilmente López Obrador irá a otra guerra por la Presidencia que ya le dijo no en dos ocasiones.