El diputado panista Fernando Zelaya Espinosa tiene la delicada misión de defender la silla del ayuntamiento capitalino de Othón P. Blanco, arrebatada al PRI por Luis Torres Llanes –ex priista, para que la cuña apriete– en aquella elección de 2016, cuando Carlos Joaquín González expulsó a su ex partido de la gubernatura.

Fernando Zelaya pretende exprimir la marea de coraje que desterró del paraíso al priismo borgista, pero tendrá que plantearse como un candidato creíble en la coalición encabezada por el PAN y flanqueada por los pigmeos PRD y Movimiento Naranja.

Dos retadores definidos aguardan en los vestidores: la priista María Hadad Castillo y el moreno Hernán Pastrana Pastrana. En el vestidor independiente aguardan su boleto Julio “Taquito” y el ex alcalde ex priista Andrés Ruiz Morcillo.

En la campaña el capitalino podría plantearse la alternativa de la continuidad –ahora con un panista real– o el viraje con tres opciones, incluyendo la novedosa del independiente que solo aplica en Julio “Taquito” si perseguimos pureza apartidista.

Para competir y no ser la próxima Arlet Mólgora, Mary Hadad tendrá que desactivar la rabia de los chetumaleños que no olvidan los daños del borgismo ponzoñoso. El Tricolor ya no será el milloneta en esta batalla y tendrá que cambiar las Suburbans por los triciclos del mercado. Pero aún en estas condiciones tan adversas no están fuera de la competencia si transmiten un buen mensaje.

Otro adversario muy peligroso para Zelaya es Don Hernán Pastrana Pastrana, ampliamente conocido por los chetumaleños que disfrutaron su trienio ejemplar de 1978 a 1981. El experimentado ex priista aprovechará el tsunami del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador y puede ser el primer retador si Mary Hadad no gana terreno.

Bombitas desestabilizadoras

Una perversidad muy descarada y hasta infantil: la colocación de dos bombas sin detonador sembradas bajo una embarcación de Barcos Caribe fondeada a 500 metros del muelle de Cozumel. Curiosamente unos buzos las detectaron en un recorrido recreativo por el navío que ha permanecido ahí desde hace más de un año. Vaya casualidad.

La evidente maniobra desestabilizadora apunta a la familia del ex gobernador Roberto Borge; nauseabundo y muy irresponsable episodio.