Entregar la Medalla al Mérito Cívico “Lic. Andrés Quintana Roo” al General Rafael E. Melgar –gobernador del Territorio de 1935 a 1941– es un desatino, sin que me atreva a cuestionar los méritos de un hombre ejemplar que no necesita este tipo de preseas porque la historia lo consagró como un político supremo, prácticamente en peligro de extinción.

La lectura desnuda una anemia de personajes quintanarroenses dignos de esta presea y despeja el camino para galardonar al General Lázaro Cárdenas del Río, al Vicealmirante Othón P. Blanco o incluso al mismo Andrés Quintana Roo o Gonzalo Guerrero.

El reconocimiento póstumo se efectúa este jueves, en una ceremonia que contará con la presencia de Daniel Melgar Reguera, hijo del General que dejó majestuosa huella en nuestro Quintana Roo, tanto que su nombre es mencionado con ríos de nostalgia como evidencia de honestidad, tenacidad e intenso trabajo. Al lado de Rafael E. Melgar brilla otro gobernador del Territorio: Don Javier Rojo Gómez.

Según el comunicado, el Consejo de Adjudicación que preside Francisco X. López Mena – Secretario de Gobierno– está integrado por la Secretaría de Educación en el Estado (SEQ), la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), un representante del Congreso del Estado, del Poder Judicial y comisionados de los 11 municipios.

El esfuerzo del Consejo de Adjudicación debe orientarse a la revisión de perfiles actuales o de muerte reciente, excluyendo a los gigantes que no necesitan distinciones de esta naturaleza.

Tengo la impresión de que el Consejo de Adjudicación procedió con imperdonable ligereza, desechando la revisión de perfiles con méritos suficientes para ser galardonados. Por ello los criterios tienen que ser corregidos para evitar este tipo de decisiones precipitadas.

Incluso, es obligada la participación del Instituto de la Cultura y las Artes de Quintana Roo (ICA) en este Consejo de Adjudicación, aunque su titular Jacqueline Estrada Peña no tenga la menor idea del tema; pero el ICA debe estar representado y cuenta con expertos para hacer una revisión rigurosa y no fingida.

Un nombre sugerido para el galardón: Don Francisco Bautista Pérez –Historiador Oficial del Estado–, fallecido el pasado 15 de noviembre.