El ombudsman local Harley Sosa Guillén fue una grata revelación en esa silla incómoda y sitiada, tomando en cuenta que gran parte de su travesía la desarrolló en el implacable gobierno de Roberto Borge, quien con un manotazo tomaba la decisión inapelable.

La revelación se reafirma por el origen de Harley, desprendido de la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Gobierno y llevado en hombros a la titularidad de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en los hechos un tornillo en la maquinaria gubernamental donde todo debe permanecer bajo riguroso control.

El ombudsman se despidió ayer con su último informe, presentando cifras y datos que confirman un desempeño sobresaliente de la institución que coordinó sin la posibilidad de reelegirse, con un equipo diestro obligado a la eficiencia por la permanente anemia presupuestal.

La dama o el caballero que herede la estafeta tendrá un desafío mayor al ser comparado con este funcionario que fue desactivando reclamos y desconfianzas con golpes de precisión, incomodando a tres o cuatro colaboradores del gobernador Roberto Borge para quienes Harley fue el oportuno en el banquete, ya que se atrevió a lanzar recomendaciones y a exigir disculpas públicas a quienes cometieron la falta.

Sus críticos le recriminarán que no haya saltado a la yugular en el borgismo, pero haber irritado en más de una ocasión a Roberto Borge ya es una proeza anecdótica, tomando en cuenta la situación real de esta Comisión que el gobierno del estado mantiene cogida del pescuezo.

Con el sorprendente desempeño de Harley se desactiva el arraigado prejuicio de muchos cabecillas del gobierno del cambio, para quienes todo aquel que haya trabajado para Roberto Borge es una sabandija que debe ser exterminada o exiliada.

El nuevo ombudsman tendrá que repasar las cifras y acciones emprendidas por Harley Sosa, quien navegó magistralmente en ese mar embravecido del borgismo y deja una favorable impresión en las agrupaciones defensoras de los derechos humanos, incluyendo algunos diputados locales que saben del tema.

Pronto conoceremos el nombre del sucesor, cuyo desafío en la silla será monumental en el “gobierno del cambio”.