El incendio en el basurero de Calderitas ha dejado al descubierto las tremendas e injustificables limitaciones del gobierno capitalino que no ha podido combatir eficazmente su vertedero de inmundicias a cielo abierto, contemplado con cierto desdén por los otros órdenes de gobierno.

¿Acaso la Comisión Nacional Forestal (Conafor) no tiene vela en el incendio? Porque lo que ocurre en el basurero de Calderitas no es una quema ranchera y ha llenado de humo los primeros días de la alcaldesa María Luisa Alcérreca Manzanero.

En este escenario de pasividad política, son unos héroes los 15 bomberos que luchan por apagar el incendio del basurero municipal que desde hace varios días causa severos problemas de contaminación ambiental y graves afectaciones a la salud de cientos de familias que viven cerca de la conflagración.

Los ciudadanos que reconocen su noble labor les llevan refrescos, alimentos y agua para apoyarlos en la ardua labor que desempeñan, porque las autoridades municipales se han quedado congeladas ante el humo con inevitable fuego político, ya que el reciente ex alcalde Luis Torres Llanes anda en campaña intentando ser diputado federal por el segundo distrito del sur.

Los “tragahumo” realizan su trabajo en condiciones deplorables, comenzando por el raquítico sueldo que perciben, las largas horas de labor y el poco tiempo para estar con sus familias, pero aun así se juegan la vida por vocación. Llevan más de 10 días en el sitio del siniestro, trabajando las 24 horas del día, pero al no tener las herramientas suficientes deberá pasar un mes más para poder sofocar el incendio que se encuentra bajo toneladas de basura.

Son impresionantes las imágenes de los bomberos tratando de sofocar el incendio, el más grande que hayan atendido en Chetumal, según el encargado del área de rescate del Cuerpo de Bomberos de Othón P. Blanco, Lenin Flores Portugal.

Ver cómo se esfuerzan por intentar acabar con el siniestro sin el equipo adecuado debería ser otro motivo para que las autoridades de los tres órdenes se sumen a esa titánica labor. No es hora de poner pretextos para actuar porque los tres niveles de gobierno deben sumar esfuerzos para que no sea necesario un mes más para sofocar el incendio que afecta la salud de cientos de familias.