Poco ha dado de qué hablar el Poder Judicial desde que José Antonio León Ruiz relevó en la presidencia al polémico cozumeleño Fidel Villanueva Rivero hace ya seis meses, movimiento estratégico que pretendía refrescar la imagen del Tribunal, objetivo que está lejos de concretarse.

Y es que aunque en el Poder Judicial se vive un período de calma, esta bonanza puede ser de las que preceden a las tormentas, pues los problemas de fondo aún no se atacan.

Para empezar, la presencia de los magistrados “incómodos”, Carlos Lima Carvajal y Fidel Villanueva Rivero, personajes que se empoderaron durante el negro período del borgismo y que fueron muy cercanos al ex gobernador hoy preso, sigue manchando la imagen de un poder que debiera ser impoluta, pues representa la justicia.

Sobre el ex titular, Fidel Villanueva, pesan serios señalamientos de enriquecimiento acelerado en su gestión y de corrupción, como el que lanzó a los medios la actual Fiscal Anticorrupción del estado, Rosaura Villanueva Arzápalo, quien reveló que el magistrado presidente presionaba a los jueces para actuar por consigna y quienes se negaran a su juego sucio eran castigados.

Antonio León ha sido en extremo cauteloso al tratar el tema de su antecesor, guardando silencio y desviando los cuestionamientos sobre el estado en el que recibió el Tribunal, acto que puede ser motivado por genuina prudencia, pero que también despierta sospechas de un intento de proteger a Villanueva Rivero, con quien tuvo buena relación cuando fue su subordinado.

Mucho más dañina para el Tribunal resulta la permanencia en la magistratura de Carlos Lima Carvajal, que a pesar de la ofensiva del Congreso local para dejar sin efecto su nombramiento y de las decenas de denuncias por despojo y otras travesuras que se acumulan en su contra, un amparo lo mantiene inamovible de su cargo.

León Ruiz tibiamente ha dicho que no está de acuerdo con el proceder del magistrado Lima pero sin tomar una postura firme en el asunto. Esta estrategia de perfil bajo le ha permitido tener los fuegos controlados en el Tribunal, pero con un cúmulo de grandes pendientes debajo de la alfombra es cuestión de tiempo para que surja un incendio.