Ángel Villegas/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Lo que parecía un simple juego de béisbol, una mañana de domingo familiar, terminó por convertirse en un escándalo.

Marineros y Pescadores sostenían su partido de la Segunda Fuerza de la Liga Municipal de béisbol, en el campo ‘Betito Ávila’, cuando en la sexta entrada, un batazo de faul impactó el cristal de una unidad, estacionada cerca del inmueble.

También te puede interesar: Los 'Muchachos del béisbol' pulen las joyas del deporte

“Cuatro patrullas vinieron a sacar a un pelotero del campo de béisbol. Todo sucedió, a raíz de un batazo de faul que le rompió el cristal a un carro. El dueño de la unidad, muy enojado, vino muy amenazador, diciéndonos que llamaría a la policía porque éramos culpables. De todos los jugadores que había, agarró al que le gustó (Said Matos, jardinero central), y ese fue el que se llevaron. Lo detuvieron y terminó pagando una caución de dos mil pesos”, relató Roberto Díaz de León, uno de los integrantes de Marineros.

La mayoría de los peloteros eran jóvenes entre 17 y 18 años, otros más grandes, casi de 50, quienes no daban crédito por la forma en que fueron tratados por los uniformados.

“Incluso, un policía, un señor ya grande, de edad avanzada, traía el arma empuñada y eso, por supuesto, no se hace en un campo de béisbol”, consignó Díaz de León.

Al respecto, Mariana Morales, responsable del campo, explicó que, "me comuniqué con la gente del Instituto del Deporte y me dijeron que debo colocar letreros donde informe a la gente de no estacionar sus autos cerca del campo, justamente para evitar este tipo de hechos, de lo contrario, la Liga no se hará responsable".

“El señor (muy arbitrario) hizo una queja, los oficiales nos dijeron que respondieron al llamado de esta persona para hacer el deslinde de responsabilidades”, indicó.