Redacción/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- El múltiple asesinato de tres trabajadores y siete más lesionados de una obra, que se ubica en el fraccionamiento Rinconadas del Mar, de la Región 247, el fin de semana pasado, tiene relación con una nueva forma de operar de la delincuencia organizada: de acuerdo con las primeras investigaciones judiciales un grupo delictivo llegó a la construcción para cobrarles la venta de drogas, durante casi dos horas los sicarios los estuvieron torturando para reclamar el pago.

La mañana de ayer, policías ministeriales de la unidad de homicidios y asignados al caso, trasladaron de sus oficinas a la bodega de indicios siete piedras y un martillo, debidamente embalados, todas tenían manchas de sangre.

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El diámetro de cada roca era de aproximadamente entre 20 y 30 centímetros, tenían un grosor de unos 15 centímetros, son con las que asesinaron y lesionaron a los obreros del fraccionamiento en construcción Rinconadas del Mar.

Las autoridades ministeriales cuentan con información que los responsables de la masacre son miembros de un grupo de la delincuencia organizada que opera en el norte y norponiente de la ciudad.

La línea de investigación de la Policía Ministerial es que el mediodía del pasado sábado, los sicarios ingresaron a la construcción, la cual cuenta con vigilancia privada, en la entrada.

Al menos uno de los cuatro sospechosos que llegaron al sitio portaba un arma de fuego, la visita era para cobrar la droga que habían distribuido días antes a varios de los trabajadores de la obra. Era una especie de fiado de droga.

Los sujetos al no conseguir el pago de la droga los empezaron a golpear y prácticamente torturar para que les diera el dinero de la droga que ya habían consumido.

El día de los hechos, el reporte que dieron las autoridades policíacas fue que dos horas estuvieron los sicarios en la obra golpeando a los trabajadores, uno por uno los fueron asesinando en uno de los cuartos, entre ellos estaba un vigilante.

Antes de darse a la fuga, dejaron gravemente heridos a Aureliano N, Miguel N y Martín N, quienes presentaban golpes en la cabeza. Los individuos robaron un auto compacto a una señora, el cual posteriormente dejaron abandonado cerca del lugar.