Gustavo Villegas/SIPSE
COZUMEL, Q. Roo.- Humedales y manglares de Cozumel son el hábitat del Crocodylus Acutus o cocodrilo americano, son territoriales y atacan si se sienten amenazados, explicó el biólogo Ángel Rafael Chacón, luego de que hace un par de días un instructor de pesca resultara con heridas como resultado de un encuentro con uno de estos reptiles, mientras caminaba en una laguna al norte de la isla.

La Comisión Nacional para el Conocimiento y el Uso de la Biodiversidad (Conabio), cataloga a Cozumel como la ínsula con mayor presencia de reptiles y anfibios. Este no es el primer ataque en su tipo, pues el domingo 9 de julio de 2017, un trabajador de un hotel en la zona sur de la isla fue sorprendido por un cocodrilo que se refugió en el fondo de una piscina en la que el empleado se introdujo.

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El biólogo Héctor González Cortés, quien forma parte del personal del parque ecoturístico Punta Sur, dio a conocer que el reptil puede llegar a medir hasta cinco metros de largo y pesar unos 500 kilos. Sin embargo, subrayó que el espécimen capturado más grande, tenía 3.9 metros de largo.

Coincidió con su colega Rafael Chacón en que el ser humano no es una presa natural para los saurios de la isla, pero que pueden atacar si se sienten en peligro, ya que son animales que defienden su territorio.

El ataque ocurrió el 12 de abril cuando el guía de pesca se encontraba caminando sobre el lecho de la laguna conocida como “Río de Plata”, lo que lo expuso a un encuentro con los cocodrilos. Otras versiones apuntan a que su caminata era sobre la orilla del espejo de agua.

Comentó que de ser un ejemplar de cuatro metros y 400 a 500 kilos, el pescador no hubiera resultado sólo con heridas leves. “Pudo ser un episodio mortal”, subrayó.

Otro punto en el que coincidió con Rafael Chacón es que estos especímenes por su condición insular no crecen más, pues la naturaleza les limita por cuestiones de espacio y alimento.

La presencia del hombre en la isla también les ha restado espacios en los que por miles de años han existido, por lo que es común verlos en zonas de playas de hoteles, viviendas, condominios y villas que colindan con litorales y lagunas.