Javier Ortiz/SIPSE
BACALAR, Q. Roo.- Los productores de leche del municipio de Bacalar, tienen pérdidas de 720 mil pesos mensuales, porque no pueden vender 120 mil litros del lácteo ante la falta de centros de acopio y puntos de venta.

Federico Bucio Martínez, presidente de la Asociación Ganadera General del municipio de Bacalar, indicó tienen una producción de entre ocho y 10 mil litros diarios, de los cuales sólo comercializan el 60 %, con personas que se dedican a la elaboración de quesos.

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El 40 % restante, que es de cuatro mil litros al día, se lo dan a beber a sus becerros, porque no pueden transportarlo a otros mercados por falta de tanques fríos, ya que no cuentan con infraestructura necesaria para almacenarlo.

Indicó que más de 100 productores de las comunidades Limones, Reforma, altos de Sevilla, Río Verde, Miguel Alemán, Vallehermoso y La Pantera, entre otras de la vía corta a Mérida,  dependen de los llamados queseros artesanales, que adquieren parte de su producción a seis pesos el litro, pero no cuentan con capacidad mayor de adquisición, por lo que casi la mitad se desperdicia.

Dijo que han planteado al gobierno estatal, la instalación de al menos cuatro pasteurizadoras en puntos estratégicos de la geografía municipal con capacidad para 500 litros, que les permita conservar su producto en tanto consiguen mejor mercado, de otra manera, continuarán sufriendo pérdidas por desperdicio.

Los productores lamentaron que Bacalar cuente con dos “elefantes blancos” uno en Miguel Alemán y otro en la entrada de la ciudad, mientras ellos siguen padeciendo por la falta de esta infraestructura.

Rodrigo Valentín Gutiérrez, productor de la comunidad de Vallehermoso, señaló que el centro de acopio de Miguel Alemán, se encuentra a medias desde hace tres años, a pesar de una inversión de 2.5 millones de pesos.

El que se ubica en la entrada de Bacalar, ha comenzado a ser desmantelada, de acuerdo con los productores, “funcionó solamente un año, pero no sabían operarlo y se les echaba a perder el producto, por lo que tenían que tirarlo en los bancos de tierra aledaños, lo cual recogían las personas para criar cerdos, esas malas prácticas terminaron por desaparecer”, señaló.