Javier Ortiz/SIPSE
BACALAR, Q. Roo.- Los representantes de organizaciones ambientales, manifestaron su malestar por el corte de tres árboles de 50 años de antigüedad cada uno, para construir un hotel, porque consideraron que están exterminando la naturaleza para el desarrollo turístico.

Herberth Ic Rodríguez, representante de la Asociación Civil “Bacalar Consciente”, consideró que la destrucción de la naturaleza se ha vuelto imparable en el Pueblo Mágico, como consecuencia de la falta de un órgano rector que lo impida.

Dijo que se están registrando asentamientos no reglamentados, construcciones de personas foráneas que no tienen ningún respeto ni amor por la naturaleza local, “no respetan el ecosistema local, vienen con su dinero a apostar a ganar y lo que menos les importa es la preservación natural”, enfatizó.

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Afirmó que sucede por la falta de un reglamento como un Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL) o el Plan de Desarrollo Municipal (PDU), que son órganos rectores esenciales para determinar el desarrollo urbano, “mientras no exista, vendrán de fuera y se establecerán conforme a sus necesidades económicas”.

Lamentó que los inversionistas no se ajusten a las características de los materiales de la región, respetando los árboles que son hábitat de diversas especies, una falta de concientización compartida con las autoridades, subrayó.

Indicó que la falta de una directriz que norme el desarrollo de Bacalar, ha ocasionado una situación caótica, ya que se han derrumbado centros ceremoniales y edificios coloniales, ahora son los árboles, “no hay un freno”, enfatizó.

Vecinos de la colonia Mario Villanueva, lamentaron que se esté cambiando la naturaleza por desarrollo turístico, que está alejando a Bacalar de su vocación turística inicial, de paisajismo, naturaleza, sol y laguna.

Los árboles se encontraban en un predio ubicado sobre la avenida tres con calle 28, donde habían permanecido por más de 50 años, de acuerdo con antiguos pobladores, en el sitio sólo permanecen sus enormes troncos que evidencian el ecocidio. Brigadas de trabajadores ya comienzan a escarbar para los cimientos de un hotel tipo italiano.