Javier Ortiz/SIPSE
BACALAR, Q. Roo.- La plaga del escarabajo, hasta hace dos años desconocida en la región, mantiene preocupado a los apicultores del municipio de Bacalar, por la afectación que les ha comenzado a ocasionar. Actualmente los exterminan con recursos propios.

Rogelio Cauich Cemé, productor de miel de la comunidad de Nuevo Jerusalén, señaló que algunos apiarios ya comenzaron a sufrir afectación, ya que “donde ingresa un insecto de este tipo la utiliza como alimento y al defecar en ella, la contamina perjudicando su comercialización”, por lo que han intensificado la vigilancia en sus colmenas.

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Dijo que hace dos años comenzaron a observar la presencia del insecto de manera aislada, pero conforme pasa el tiempo, su aparición es más notable, a decir de sus compañeros productores que han manifestado la presencia de la plaga.

Para exterminarlo han colocado trampas, pues se ven impedidos a utilizar químicos ya que su producción pasa por estrictas medidas de control para su certificación, aunque no han obtenido los resultados esperados, porque no disminuye en gran cantidad la población del insecto.

Subrayó que tiene conocimiento que apicultores del vecino estado de Yucatán han estado sufriendo con mayor intensidad la presencia de la plaga, por lo que no descartó que pronto se intensifique la presencia en el estado.

De acuerdo con estudios realizados por el Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y la Tecnología), en el año 2007 se reportó la primera presencia de la plaga en el país en el estado de Coahuila.

La fuente la identifica como un insecto de color negro de entre ocho y 10 milímetros de longitud, que ataca las colmenas de abejas, tanto apiarios para producir miel como abejas o nidos silvestres.

Se introducen a las colmenas y ya dentro ovipositan en hendiduras y resquicios dentro de la colmena. De esos huevecillos emergen larvas las cuales se alimentan de miel, polen, y depredan larvas de abejas, tanto el adulto como las larvas del escarabajo.

Además, al defecar los adultos de la plaga, echan a perder la miel, la fermentan y la contaminan. Una miel echada a perder huele a naranja podrida y ya no se puede comercializar, citó la fuente.