Javier Ortiz/SIPSE
BACALAR, Q. Roo.- Los hoteleros de Bacalar, pidieron a las autoridades que regulen el servicio de hospedaje que brindan viviendas, porque ponen en riesgo para la imagen del destino y la seguridad de los visitantes.

Linda Argáez Calderón, presidenta de la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Bacalar, señaló que dichos negocios irregulares se anuncian en plataformas de internet como Airbnb y booking, entre otros.

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Sin embargo, ello les permite evadir el pago de impuestos y todo tipo de permisos que les exigen las autoridades para el funcionamiento de hoteles establecidos en Bacalar.

No obstante, las viviendas funcionan como centros de hospedaje, sin ninguna garantía de calidad y seguridad en la atención al turista lo que representa un serio riesgo para quienes llegan al destino.

Se refirió al reciente caso de una pareja de turistas nacionales que prácticamente fueron echados a la calle de un negocio de este tipo, por el sólo hecho de no contar con la ficha de depósito de su reservación. Además de la falta de preparación de quienes son los encargados.

Dijo que últimamente ofrecen paquetes con todos los servicios incluidos, es decir, transporte, recreación y hospedaje, que representan una competencia desleal para los negocios establecidos, los cuales resultan afectados todos por igual.

Subrayó que los hoteles legalmente establecidos, reciben inspección de la Secretaría del Trabajo, Seguro Social, Cofepris, Protección Civil y Ecología, entre otros, que aplican elevadas multas en caso de alguna inconsistencia.

Dijo que en el caso del Ayuntamiento pagan recolección anual de residuos sólidos, anuencia de protección civil, permiso de operaciones en Ecología y dictamen de factibilidad, así como dictamen de salud.

Dijo que además deben asegurar a los trabajadores en el IMSS, pagar aguinaldos, reparto de utilidades, Infonavit, capacitar a los trabajadores mínimo dos veces al año. Tienen que pagar impuesto al hospedaje, licencia de funcionamiento, impuesto sobre Nómina, ISR, IVA, entre otros, que los pone en desventaja ante las viviendas que funcionan de manera irregular, porque sus ganancias son netas.