En el próximo proceso electoral que tendrá lugar en Quintana Roo –de este jaez, azas, la elección Presidencial, de legisladores federales y de los alcaldes de los once bailíos del Estado–, como ya es costumbre la contienda se efectúa en medio de un clima ríspido y de incertidumbre, con acuerdos de intereses convencionales. Y para pegarle al lado, al de atrás y al de enfrente.

Por ahora se ha recurrido al método de alianzas con titulares selectos y de los cuerpos legislativos locales que se integrarán de manera pausada para la batalla electoral que se avecina. Más los que se arranquen con los clásicos “madruguetes”.

De esa manera, en el concordato partidista PAN-PRD-MC, se propondrá a los candidatos cuya elegibilidad sea pronosticada de triunfo, a los que por el momento reflejan prospectos a las curules federales en San Lázaro y en el Senado y la reelección o el cambio en las once presidencias municipales del Estado y sus cuerpos edilicios.

Todo ello se hace con la intención de alentar a quienes desde el campo de batalla interna resulten los ungidos. En el caso para el alcalde de Othón P. Blanco, inicialmente se han muestreado los diputados panistas Fernando Zelaya y Mayuli Martínez, sólo por aprovechar el agotamiento político y anímico que presentan las fuerzas de la ahora oposición PRI y aliados Verde y Panal.

La lectura no se detiene ante la legalidad de separar la reelección de los alcaldes a la referencia de elegir nuevos y sus concejales. Lo importante es tomar la postura con quien asegure una adecuada capacidad de respuesta. O que haya sido de un trabajo constante que amerite la reelección.

Un importante sector de la oposición se ha pasado a las filas del Movimiento  de Regeneración Nacional (Morena), que ha resuelto participar directamente en el proceso electoral de alcaldes, aunque muchos lo han dicho, mayormente son tránsfugas de organizaciones exteriores, PRI, PRD, PT y, merodeando a Morena, se le ve al latente PES.

Los argumentos para concurrir con candidatos para alcaldes de Morena, son importantes y valederos, solo que los “morenos” han demostrado no resolver los temas que se denuncian y, por el contrario, generan problemas de mayor cuantía.

Se han puesto en evidencia, por el contrario, los perversos efectos que genera al dejar sin ningún tipo de defensa a los sectores disidentes de la nomenclatura oficial, quienes conjuntamente se vinculan con El Peje, solo porque este se perfila virtualmente como precandidato Presidencial.

Hay municipios donde los alcaldes “revolucionarios” –verbigracia en Othón P. Blanco– representaban todo el poder imbuido con personajes de espíritu arbitrario en el régimen pasado, donde dedicaron su mayor esfuerzo produciendo un conjunto de dramáticos daños en el bailío othonpeblanquense, con instintos desmedidos de ambiciones generando con ello el saqueo a las arcas, la compra de propiedades, limitación al campo y falta de infraestructura urbana. Entre otros.

Ante cuadros como el descrito, y siendo la población totalmente contraria a esa cultura, en el proceso 2016 se realizó el cambio en las urnas con el voto de los othonenses con la confianza que depositaron en Luis Torres Llanes para tratar de resarcir los daños causados en el anterior régimen.

Si bien es cierto que la dramática crisis económica y el gandallismo del pasado no le han permitido a Luis Torres impulsar proyectos y programas de infraestructura urbana y bienestar social, también es cierto que como gobernante municipal de talante democrático se ha convertido en un precursor de progreso en toda la comunidad othonense, por ello se validaría la reelección, si se propone.

                                         Las reelecciones en los bailíos del Estado

Recientes episodios políticos confirman los riesgos para la constitucionalidad que representa la reelección de los presidentes municipales en Quintana Roo, en donde ha sido escenario de conflictos desde la óptica del Estado de Derecho relacionado con aquel adagio de sentencia que rezaba en los documentos oficiales: “Sufragio Efectivo No Reelección”.

Sistemas políticos de diverso signo e ideología se han topado con afanes reeleccionistas y han forzado en mayor o menor grado las barreras constitucionales para satisfacerlos en las presidencias municipales de Othón P. Blanco y Bacalar, del Sur estatal; FCP, JMM y LC del corazón maya de la entidad; Tulum, Solidaridad, Puerto Morelos y Benito Juárez, la ruta maya y costera del Caribe Mexicano y, las bellas islas del Caribe, Mujeres y Cozumel.

Esta tendencia ha sido bastante usada por los partidos influenciados por el modelo electoral del llamado a la reelección de los alcaldes y alcaldesas municipales, que quieren ser el trascendido para darle con a ese sello emblemático de darle continuidad a la encomienda con constitucionalidad.

El caso del municipio Othón P. Blanco, Luis Torres Llanes, es el que sin duda se apuesta que se reelegirá, si así fuera lo conveniente para él, ya que es a esos efectos ilustrativos que lo presentan como buen presidente municipal, el que será prospecto de las fuerzas emanadas del concordato PAN-PRD-MC que combatirán denodadamente para promover la posibilidad de la reelección.

Para viabilizar la reelección del actual presidente municipal othonense como máxima figura de una de esas organizaciones en concordato, con la certeza de la posición propia de los votos constitucionales a su favor en una democracia de los mandantes ciudadanos, Vox Populi, Vox Dei, Luis Torres buscará obtener un boleto para el Tren de San Lázaro. -Si así se propone.

En dirección opuesta apunta donde en el intento por lograr una modificación continuista será bloqueada por el mandato popular en los municipios a cargo de priistas, Isla Mujeres, FCP, JMM y Tulum, lo mismo en Bacalar y LC, donde ordenan los del Panal y, en la Isla de Cozumel, se buscará otra opción que no sea una perla perdida en el mar.

El tablero electrónico donde parpadean intermitentes las luces de las apuestas, muestran que van perfilados a la reelección, Luis Torres Llanes en Othón P. Blanco; Remberto Estrada Barba, quien en Cancún está en veremos; Laura Lyn Fernández Piña, alcaldesa en Puerto Morelos y, Cristina Torres Gómez, alcaldesa en Solidaridad. A los demás se les dirá adiós, se pronostica.