Leslie Hendricks Rubio debiera ser diputada federal por la vía plurinominal, pues el PRI de Quintana Roo, en sus más elevadas aspiraciones nacionales, se fue entre las patas de los arreglos cupulares por las componendas partidistas, pero hay quienes se siguen defendiendo, tal vez con mucha mayor convicción que el mismísimo “líder” estatal, Raymundo King de la Rosa, dudoso diputado local, y tienen incluso posibilidades de trascender.

Decíamos antier aquí que la previsible pepena de votos de la coalición de horripilante nombre –“Meade Ciudadano por México”– que integraban de origen el PRI y el PVEM, ante el escenario de una elección cerrada el 1 de julio sumó al impresentable Panal de Elba Esther Gordillo, que cambió el percal de una celda penitenciaria por la seda de su “depa” de lujo, entre mullidos bolsos Louis Vouitton pero con brazalete contra fuga para compurgar su condena por el beneficio legal derivado de la vejez y la enfermedad.

Leslie Hendricks Rubio –aquella postadolescente que llegó a salvar con notable valentía la faceta de atención social del gobierno de su padre luego de una severa crisis, muy inusual– es una diputada estatal bien reconocida entre sus colegas de la XV Legislatura por su labor de zapa, de constructora de instrumentos ciudadanos y comunitarios, que no forcejea con la mayoría coordinada con el gobierno de Carlos Joaquín González que encabeza el panista Eduardo Martínez Arcila, sino al contrario, pero que mantiene clara identidad tricolor.

El padre de Leslie, Joaquín Hendricks Díaz, el gobernador de Quintana Roo que abrió el milenio con un plan de desarrollo a 25 años que sus sucesores ignoraron, con su flemática actitud, típica, recibió la noticia de la privación de la candidatura al senado aplicada al PRI por el acuerdo electoral nacional, a favor del Panal, con la molestia de que un partido inexistente y que ni registro electoral merece por su desempeño comicial desplazara a la militancia priista local –fenómeno que se repite aquí, allá y acullá en el país, acaso por deficiencias de nuestras leyes electorales–, pero no pierde la cabeza por ello.

El abogado chetumaleño, como militante y líder priista dueño de un caudal político considerable, trabajaba en pos de una postulación al senado en su propia persona, que gustoso hubiera entregado a su hija en caso de que no cristalizara su candidatura a presidenta municipal de Benito Juárez, con cabecera en la meca turística Cancún; tuvo que cambiar de planes cuando la connivencia de su partido con el Panal se formalizó cerrando dicha opción.

Joaquín Hendricks está apoyando a su brillante cachorrita para colocarse alto en la lista plurinominal del PRI, y a favor de Leslie, cuyas capacidades como legisladora están clarificadas, obra el buen entendimiento de papi con el Panal, que se llevaría la senaduría y, charla mediante con Luis Castro Obregón, jerarca turquesa, ayudaría a Leslie a llegar a San Lázaro.