Fue discreto pero sincero Julián Ricalde Magaña al reconocer que la coalición Partido Acción Nacional-Partido de la Revolución Democrática-Movimiento Ciudadano debe ser eminentemente pragmática en sus decisiones electorales, aunque las figuras en la baraja tengan un origen partidista diferente a los coaligados y hasta cercanías indeseables en la política local –que por cierto ya se ven bastante lejanas por un temprano deslinde y un grosero maltrato de su entonces “mentor”–. El exsecretario de Desarrollo Social e Indígena defendió la postulación de José Luis Toledo Medina porque es quien le daría mejores posibilidades de triunfo a su coalición y sobre todo al gobernador Carlos Joaquín González, pues para el segundo tercio de su gobierno muy bien le caería tener un gobierno afín en Cancún, donde reside casi dos tercios de la población estatal, siendo Benito Juárez el municipio económicamente más importante.

No podemos decir lo mismo de todos –quien sabe si siquiera de la mayoría– de los funcionarios y políticos que rodean a Carlos Joaquín, pues si bien Ricalde está demostrando que cuando se comprometió con el movimiento joaquinista del “cambio” lo hizo en serio, no así el diputado Emiliano Ramos Hernández que ayer seguía forcejeando con las autoridades electorales centrales del Sol Azteca para cerrarle el camino a “Chanito” –por supuesto para ponerse él–, a pesar de que sus números en las mediciones no lo acercan ni tantito a volverse alcalde. Opera contra el gobernador.

Remberto Estrada Barba, que busca la reelección, según los enterados de las cifras secretas de los cuarteles de guerra tampoco tiene la mínima posibilidad de competirle a la coalición del recién ungido candidato Andrés Manuel López Obrador de Morena-Partido del Trabajo-Partido Encuentro Social –aunque al haber quedado fuera un ex alcalde fuera de las candidaturas al senado el partido confesional podría retirarse, lo que tampoco importa tanto–, así que el encontronazo sería con el muy bien percibido Chanito, que desde el oficialismo y con la venia del señor de Insurgentes y Heriberto Frías, en Chetumal, no tiene imposible la tarea de vencer a la “peje-inercia”.

Algo muy positivo para la coalición gobernante es que se dio a conocer y el lunes se publicó en amplio despliegue que las quejas constantes por la inseguridad en Cancún en el año 2017 –primero íntegramente joaquinista, sin parte alguna de la gestión de Roberto Borge Angulo– no incidieron contra un muy buen crecimiento de la industria turística, que por cierto se dio en todo el estado.

Ayer se anunció que cada vez estamos más cerca de contar con el ambicioso proyecto de seguridad pública que incluye un despliegue de videocámaras que operarán con alta tecnología a través del C-5.

Confianza es lo que necesitan, y con esto parece que podrán recuperar mucha de la perdida.