Sería muy fácil que la dirigencia del Partido del Trabajo aclarase quién tiene la razón acerca de la legalidad o falta de la misma en cuanto al convenio de coalición entre Morena, el Partido Encuentro Social y el instituto político marxista-leninista. Según los aspirantes a candidatos Juan Ignacio “Chacho” García Zalvidea y Sergio Terrazas Montes, arropados por los dirigentes estatales Hernán Villatoro Barrios y Mauricio Morales Beiza, entre otros militantes, intereses económicos habrían pagado el líder partidista en Yucatán y delegado electoral en Quintana Roo Francisco Rosas Villavicencio para firmar con el delegado estatal de Morena José Luis Pech Várguez el convenio electoral de coalición de “Juntos Haremos Historia” de manera irregular. 

Este conflicto cobra interés sobre todo ahora que se ha confirmado la consolidación del proyecto de Andrés Manuel López Obrador que a nivel nacional apoyan los tres partidos en comento, pues más que saber quién tiene razón y quién no, lo que más interesa –a propios y extraños– es qué tanto puede afectar a nivel local el diferendo, pues cual más cual menos se atribuye fuerza electoral y/o económica que pondrían en juego para las elecciones concurrentes del primero de julio. 

Se cree que es poco probable que lo que suceda en el patio pueda influir en la elección presidencial en un estado en el que López Obrador ha tenido claros triunfos sucesivos, quizás mucho más sólidos y convencidos que en cualquier otra entidad federativa, pero tanto en la coalición PAN-PRD-MC como en la que conforman el PRI, el PVEM y el Panal se relamen los bigotes ante la posibilidad de quebrantos en la coalición de izquierda.

Como antecedente del histórico triunfo opositor de Carlos Joaquín González en la pasada elección de gobernador, desde que en el sexenio de Joaquín Hendricks Díaz se llevó a cabo el proceso electoral para su sucesión ya se habían tocado las puertas de la alternancia. Chacho se quedó a 20 mil votos del ganador Félix González Canto y otros malabares siguieron aplazando la salida del PRI hasta que esta se dio en 2016. ¿Cuánto de esos capitales conservarían los políticos que ahora se disputan el estandarte de Andrés Manuel? Es difícil saberlo, aunque luce claro que un partido que perdió su registro estatal por no alcanzar la votación mínima requerida no sería precisamente el que marcara la diferencia y que el novato PES tampoco tiene estructura, militancia o fuerza alguna demostrada hasta ahora. 

Lo que sí parece mínimamente requerido es que el instituto ancla de la coalición –Morena– consiga a la voz de ya un desmentido de la dirigencia nacional del PT para conjurar una fractura cantada por los protagonismos de personajes que no tienen ningún respaldo ideológico o programático, dando la razón a quienes hayan dicho la verdad.