Mucho hemos compartido en este espacio sobre la sustentabilidad ambiental y sus beneficios, incluso hemos analizado los buenos resultados en materia de salud. Hoy me gustaría abordar un tema que a nivel ambiental se combina entre lo forestal, lo sustentable y la salud; me refiero al uso adecuado de nuestros recursos naturales y la bondad de los beneficios que esto nos trae consigo.

Muchos seguramente habrán leído que el gobierno de Yucatán ha repartido estufas ahorradoras de leña en comunidades rurales, sobre todo en aquellas donde la madera sigue siendo el principal combustible para las casas. Una estufa ahorradora de leña, cuyo nombre es Lorena, es un diseño alternativo que permite el ahorro de leña alrededor del 50%, y evita que los hogares se llenen de humo, conservando, a su vez, el calor durante horas. Estas estufas, las cuales yo conocí durante mi participación en un foro internacional de sustentabilidad ambiental en Michoacán, representan un verdadero apoyo para el campo y generan una adaptación de quienes las usan a los nuevos esquemas de desarrollo sustentable que se han implementado con éxito en el país.

El interés por las estufas ahorradoras de leña tuvo su origen desde antes de los años 50, con la construcción de estufas “hyderab chula” en la India y “singer” en Indonesia, en los 60; pero fue en Guatemala donde se les dio el nombre de “Lorena”, por ser lodo y arena los materiales principales para su construcción. En México también se están retomando estas tecnologías alternativas y los purépechas le dieron el nombre de “Patsari” que significa “la que guarda”. Este tipo de fogón aprovecha doblemente el calor producido por la combustión de la leña: directamente en una cámara de combustión, la cual tiene la función de mantener el calor evitando que se escape, e indirectamente por medio de unos túneles, que conectan la cámara de combustión con las hornillas y el tiro o la chimenea. Por estos conductos corre el aire caliente producido en la cámara, el cual es conducido por un lado hasta las hornillas, y por el otro hasta expulsarlo por el tiro o chimenea.

En Yucatán se considera un verdadero acierto la utilización de estas estufas y que hayan sido introducidas como un programa social por el gobierno, pues de este modo otras comunidades se interesarán en la utilización de los equipos que seguramente se seguirán aportando en materia de desarrollo social con beneficio para las amas de casa, su familia y el medio ambiente. Recordemos que la deforestación está presente ya en Yucatán y no podemos darnos el lujo de seguir destruyendo nuestras selvas, pues tarde o temprano la naturaleza nos cobrará esta osadía.