Ángel Castilla/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Los plásticos fragmentados en el suelo de los huertos familiares, son consumidos por lombrices y gallinas, estudios recientes, revelan que se encontró plástico en la molleja y en el buche.

Un estudio de Esperanza Huerta Lwanga, investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), unidad Campeche, con investigadores de la Universidad de Wageningen de Holanda, reveló que los pollos son muy importantes en la dieta de los yucatecos, lo que conlleva un riesgo potencial para la salud humana cuando las personas locales consumen mollejas contaminadas que no se limpian a fondo.

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Señaló que incluso limpiar minuciosamente las mollejas no garantizaría que se eliminen todos los residuos plásticos y químicos; en México, el consumo de pollo por habitante es de aproximadamente 15 por persona por año, lo que se traduce en una posible ingestión anual de 840 partículas de plástico por persona.

El consumo de pollos domésticos alrededor del mundo en platos tradicionales, puede potencialmente exponer a los humanos a altas concentraciones de micro plásticos, ya sea directamente, al consumir mollejas como reveló el estudio, o indirectamente a través de micro plásticos bioaudimentados del sistema digestivo del pollo en sus tejidos.

La investigadora, publicó en Scientific Reports Nature, el artículo sobre la presencia de microplásticos en la cadena alimenticia terrestre, en el que señaló que debido a que las prácticas de consumo han cambiado drásticamente en los últimos años, los habitantes de todos los hogares, pero en especial de los huertos familiares, se enfrentan con la problemática de generación de basura, la cual al menos el 20 % está conformada por plástico, proveniente principalmente de botellas de refrescos.

El estudio de la investigadora del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente de Ecosur Campeche, indicó que los habitantes de los huertos, al tratar de deshacerse de los desechos, optan por quemarla,  por consiguiente, contaminan sus huertos.

Los plásticos, después de ser quemados no desaparecen, sino que se encuentran fragmentados en el suelo, donde son consumidos por lombrices y gallinas; los estudios señalan que este plástico puede ser consumido por personas de los huertos en donde queman el plástico, debido a que las mollejas son consumidas en caldos o en el arroz.

Este es el primer estudio que muestra cómo los microplásticos son transferidos a lo largo de la cadena trófica terrestre y destaca la importancia de que los habitantes, tanto de huertos como de las ciudades, tomen cartas en el asunto y no quemen sus desperdicios, ya que esto implica un gran riesgo ambiental.