Jesús Caamal/SIPSE
FELIPE CARRILLO PUERTO, Q. Roo.- Escuelas de nivel básico, bachilleratos y media superior de Felipe Carrillo Puerto realizaron una celebración de Día de Muertos o “Hanal Pixán” (comida de ánimas) con la elaboración de altares.

En un recorrido realizado en varias instituciones de la ciudad, se pudo constatar las actividades que realizaron para conmemorar la fecha y recordar a sus muertos.

También te puede interesar: Promueven la tradición del Hanal Pixán con festival

Las ofrendas fueron bastante creativas, haciendo uso de distintos elementos de la región, pero en ninguno faltaron las velas, veladoras, flores, incienso, dulces tradicionales, fotografías, senderos, pan de muerto, chocolates, entre otros elementos que sirvieron de decoración.

Además de las representaciones de las vivencias indígenas de la zona maya, como lo es la vestimenta tradicional en hombres y mujeres.

Pese a ser una actividad que recuerda la partida de las personas que alguna vez formaron parte de quienes hoy están en vida; la alegría, risas, relajo, también estuvieron presentes ante la proyección y la festividad de los finados, aunque también en soledad las lágrimas pudieron ser evidentes.

El movimiento inició desde las primeras horas del 31 de octubre, en la compra, en el junte de sus materiales y su elaboración, pues además de ser una acción que fomenta la preservación y promoción de la cultura, igual sirvió de concurso entre las diferentes instituciones educativas.

Fue una jornada que duró cerca de seis horas, como se mencionó con anterioridad, los alumnos fueron quienes realizaron toda la escenificación, para que posteriormente sean valorados por los especialistas que fungieron como jueces del concurso y festividad de finados.

Francisco Javier Pech Poot, director de Cultura Municipal, indicó que por más que las actividades se quieran hacer propias y puras como eran antes es muy difícil, pues existen otros elementos de celebración que se van entrelazando entre las culturas, hasta que se van volviendo propias en la región.

Sin embargo, recalcó que los tiempos van cambiando, existen nuevas generaciones y sobre todo cada uno celebra a su difunto conforme a los gustos que tenía en vida, es decir, se le ofrece alimentos, bebidas, juegos, música de su agrado.