Benjamín Pat/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- En conferencia de prensa, Harley Sosa Guillen, presidente del organismo estatal, dijo que la sobrepoblación y el autogobierno siguen siendo los temas de mayor preocupación, principalmente en las más grandes que son Chetumal y Cancún, éste último, incluso pone en riesgo a la población en general ante el constante riesgo de motines y fugas.

En una escala del 0 al 10, la calificación más baja la obtuvo Felipe Carrillo Puerto con 4.84. El centro penitenciario registró, incluso, una baja comparada con la calificación de 2016, cuando fue de 5.0.

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“Una de las cuestiones más graves es que, aunado a la falta de separación entre procesados y sentenciados, no existe una separación entre hombres y mujeres, lo cual representa una violación muy grave”, explicó el ombudsman.

El segundo es el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Cancún con una calificación de 5.51, contra 5.65 que registró el año pasado.

“Cancún es una de las peores, de todo el país, que además pone en riesgo y peligro a la ciudadanía de Quintana Roo. Hemos sido testigos de fugas, motines, riñas”, afirmó el presidente de la Cdheqroo.

El Cereso de Chetumal, obtuvo una calificación de 6.23, que representó un ligero incremento contra 6.21 de año pasado, siendo el autogobierno la principal observación.

Para la Comisión, es normal que entre las personas pueda existir un liderazgo, sin embargo, el gobierno y control es obligación y responsabilidad de las autoridades penitenciarias.

En lo que respecta a la cárcel de Playa del Carmen, la puntuación fue de 6.40 contra 6.35 obtenida en 2016. El hacinamiento, el deficiente servicio de salud, la insuficiencia de personal, solo algunas de las observaciones.

La cárcel con la mejor calificación fue Cozumel que en esta ocasión registró 7.24, un variación de 1.04 puntos. Sin embargo, continúa manteniendo sobrepoblación y hacimiento, además de deficiente servicio de salud, entre otros.

En esta edición no fueron incluidos las cárceles de José María Morelos, Isla Mujeres y Lázaro Cárdenas, las cuáles por sus condiciones totalmente violatorias de derechos humanos se ordenó su eliminación.

Dichas cárceles tenían calificaciones más bajas, y para Sosa Guillén, nunca debieron de ser utilizadas áreas de reclusión, porque en lugar de cárcel parecían más a “calabozos de la edad media”.