Ángel Castilla/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Es difícil poder determinar “quién echó el cerillo” o alguna posible sanción en el caso del incendio del tiradero a cielo abierto de Chetumal, reconoció Alfredo Arellano Guillermo, Secretario de Ecología y Medio Ambiente (SEMA).

Negó que hasta el momento exista contingencia ambiental alguna a causa de la humareda que genera el siniestro, el cual lleva 11 días activo y hasta el momento está controlado.

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Dijo que la SEMA se encuentra atenta del desarrollo de los hechos, así como de las acciones que las diversas dependencias federales, estatales, municipales e iniciativa privada realizan para sofocar el siniestro.

“Se ha sumado la labor de muchas dependencias, es muy difícil apagarlo, lo que se ha hecho es irlo aislando, estamos trabajando para cerrar definitivamente el lugar, pero llevará tiempo, ya hay un acuerdo que se logró entre el Ayuntamiento de Othón P. Blanco y la empresa Intrasiso, en el que se planteó que aproximadamente en nueve meses se pueda cerrar el relleno sanitario”.

Indicó que no se ha hecho ninguna medición de la contaminación que ha generado el incendio, pero en un momento dado se puede hacer las emisiones de la humareda para determinar la calidad del aire.

Por su parte, Jean Baptiste Manel N´tab, director de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, expresó que los trabajos de control y sofocación del siniestro continúan, pero es muy difícil precisar cuándo será extinguido en su totalidad.

“Nosotros hacemos nuestro mejor esfuerzo, trabajamos en tres turnos, las 24 horas del día, pero tiene mucho que ver las condiciones climáticas, la dirección del viento, entre otros factores, es una labor muy dura, pero hasta el momento está bajo control”.

Indicó que en una labor organizada con Comisión Nacional Forestal (Conafor, Comisión Nacional del Agua (Conagua), Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra), Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) y la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), se han sofocado cuatro de las siete hectáreas siniestradas, y no presenta riesgos de mayor extensión.

El sitio de disposición final, mantiene una atmósfera inflamable y de emanación de humo en grandes cantidades, debido a las elevadas concentraciones de gases.