Benjamín Pat/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- El jefe del Ejecutivo envió al Congreso Local una iniciativa para reformar la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Prestación de Servicios Relacionados con Bienes Muebles del Estado de Quintana Roo, en materia de licitaciones públicas.

La propuesta que fue turnada a comisiones para su análisis y posterior dictamen, plantea incluir dos fracciones al artículo 33, que establece una lista de supuestos en los cuales, las dependencias y entidades, bajo su responsabilidad, podrán fincar pedidos y celebrar contratos, sin llevar a cabo las licitaciones que establece el artículo 19 de la misma legislación.

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Los casos que pretende incluir el Poder Ejecutivo son: cuando se trate de servicios prestados por empresas de los sectores bancario y bursátil, relativos a operaciones de divisas, valores, productos y activos financieros.

De igual manera, la celebración de contratos de fideicomiso; los servicios financieros; los prestados por agencias calificadoras; los de estructuración financiera, colocación de valores, recaudación, administración de fondos y demás operaciones previstas en la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, según la fracción XVI propuesta.

“Cuando pueda comrometerse información de naturaleza confidencial para el estado o municipios, por razones de seguridad pública”, establece por su parte la fracción XVII, planteada.

En la misma sesión, el Congreso Local aprobó un punto de acuerdo, mediante el cual exhorta a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), a las secretarías de Salud (Sesa), de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) y de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable (Sedetus) de la entidad, así como a la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) y al ayuntamiento de Othón P. Blanco, a diseñar e implementar un programa para el saneamiento, recuperación, mantenimiento y preservación de las aguas, flora y fauna que conforman la sabana de Chetumal.

De igual manera, se solicita la realización de estudios necesarios para determinar si los peces que habitan en el cuerpo lagunar conocido como “la sabana”, son aptos para el consumo humano; además de no permitir trabajos de rellenos irregulares, sin los estudios de impacto ambiental.