Alejandra Carrión/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Al menos 70 mujeres de la zona rural trabajan la harina y pan a base del fruto del árbol del Ramón, que se ha convertido en una forma de subsistir para las mujeres del campo.

Hace más siete años fue creada la Sociedad Cooperativa Mujeres del Ramón, ubicada en la comunidad de la Pantera, municipio de Bacalar, y desde entonces se dedican a trabajar la semilla del árbol, la cual procesan para convertirla en harina, café, productos de panadería y pastelería, entre otros.

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Xóchitl Sandoval Martínez, presidenta de la sociedad “Mujeres del Ramón”, indicó que el producto se ha convertido en una forma de subsistencia en el municipio, toda vez que se comercializa en las comunidades aledañas, principalmente el pan y la harina.

El grupo cuenta con la asesoría de un biólogo y un licenciado en nutrición, además del aval de autoridades sanitarias, para la elaboración de pan. Las mujeres se inscrito a una serie de cursos repostería para tener un valor agregado.

“Ya estamos trabajando para registrarlo como marca, porque el objetivo es promover el producto en entidades como Yucatán y Campeche para ampliar el mercado”, señaló.

El grupo está conformado por féminas que trabajan en dos vertientes: la primera son trabajar la semilla del árbol y la segunda procesarla y convertirla en productos comestibles.

El fruto es obtenido de diferentes centros de acopio, sobre todo el ejido de Divorciados en donde existe un mayor número de árboles.

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad  (Conabio), las nueces del Ramón, como se le conoce al fruto, tienen un sabor a castañas, una gran cantidad de triptófano (relajante natural) y un aminoácido deficiente en las dietas a base de maíz que ayuda que el organismo elabore sus propias proteínas.

En cuanto al uso, la semilla se pude comer sola o combinada con maíz para hacer tortillas, también se puede mezclar con miel y plátano. Tostadas y molidas se usan como sustitutas del café.