Ángel Castilla/SPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Yann Hénaut, investigador de Ecosur Chetumal, participó en un taller de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), para discutir el comercio sustentable y conservación de 16 especies de tarántulas mexicanas, realizada en Estados Unidos.

La reunión convocó a 40 expertos en la materia de los países de Estados Unidos, Canadá y México así como miembros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza  (IUCN).

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En el taller se presentó una guía de identificación de tarántulas que permitirá a los expertos del UICN clasificar a las tarántulas dentro de la lista roja de especies amenazadas.

Además de ayudar a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PPA) y sus homólogos de Canadá y Estados Unidos, en la lucha del tráfico ilegal de esas especies.

El investigador dijo que en México las tarántulas del género Brachypelma están en peligro, en particular las especies de la costa del Pacífico, por diferentes razones ligadas a cambio de uso del suelo, eventos climáticos y desconocimiento de los humanos que las eliminan sin saber que no son peligrosas.

Sin embargo, el principal peligro para la sobrevivencia de esas especies es el tráfico: ciertos ejemplares se logran vender por varios miles de pesos y por lo tanto, miles de tarántulas son ilegalmente extraídas cada año de su medio ambiente para ser enviadas a países donde las usan como mascotas.

“Ciertas especies ya casi no se encuentran en sus áreas naturales, una respuesta válida para luchar en contra del tráfico y la alarmante caída poblacional de las tarántulas es producir legalmente y de manera sustentable los organismos para su venta y lograr reintroducciones al ambiente”, dijo.

Precisó que los animales son vendidos de 50 a 250 pesos por los cazadores furtivos a traficantes y terminan siendo vendidos en el mercado internacional hasta en 425 dólares (ocho mil pesos), para las especies más cotizadas, por lo que es necesario lograr mejores controles para regular ese mercado y evitar el saqueo de las poblaciones naturales de esos organismos.

Yann Hénaut agregó que aunque las tarántulas Brachypelma son originarias de México, son productores norteamericanos, canadienses y europeos los mayores distribuidores de un mercado en fuerte crecimiento a nivel mundial, pero en muchas ocasiones usan reproductores extraídos ilegalmente.

Añadió que el comercio legal consiste en producir y exportar juveniles pequeños, de uno o dos años, con precio bajo, comparado con los adultos grandes y con precio alto que los cazadores furtivos de tarántulas y sus distribuidores suelen ofrecer; hoy en día, México produce entre 11 mil a 14 mil tarántulas, que son exportadas legalmente a Estados Unidos y Canadá.