Adrián Barreto/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.- Es lunes y a la función de las 20 horas llegan apenas 80 personas, ni el 10% de la capacidad que tiene el Atayde Hermanos, uno de los circos más añejos que a 126 años de su fundación se presenta por primera vez sin animales en Playa del Carmen.

Con las entradas conseguidas apenas les alcanzará para los gastos de operación, como sucede desde enero.

La prohibición de los circos con animales silvestres que la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente establece en su artículo 78, aprobada por el Congreso de la Unión, aún no entra en vigor. De acuerdo al decreto publicado el 9 de enero pasado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) se hará valida a partir del 7 de julio, el Atayde ya la practican, aunque con resultados negativos.

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Esas 80 personas que ingresaron a la función de las 20 horas en un lunes ha sido la tendencia para el espectáculo, ya que en su estreno, el pasado 24 de abril, entraron poco más de 100, y no todos se divierten únicamente con los actos de malabares y de payasos.

“Sin animales los niños no vienen y estamos condenados al fracaso. La ley dice que los animales silvestres, pero no podemos sacar caballos,  perros, ni camellos, que en África son domésticos; sí pueden llevar caballos al jaripeo, pero no podemos traerlos al circo”, dijo Antonio Flores, quien toda su vida se ha dedicado al circo.

Suspenden funciones 

La matiné del domingo se tuvo que suspender porque únicamente había seis personas,

“El grupo que se opone al uso de animales tampoco viene, ellos deberían apoyar porque ya no tenemos, pero no vienen ni ellos y la gente ya no llega como antes”, lamentó.

La nueva ley ha generado un desolador panorama en Tizayuca, Hidalgo, donde se concentran decenas de animales silvestres o exóticos, incluidos los de la franquicia Atayde y otros no menos famosos como Hermanos Váquez, Circo Chino de Pekín y Fuentes Gasca, entre otros.

El Atayde Hermanos de Antonio clama por un público que en general ya no está, y si llega a la butaca es más difícil de complacer, pero esperan que las dos semanas que estarán en Playa del Carmen les rinda mejores frutos.