Fernanda Duque/ SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- El coaching es una actividad cuya tendencia ha ido a la alza en los últimos años. De hecho, se estima que en México hay alrededor de dos mil personas certificadas para aplicar metodologías de acompañamiento para el desarrollo de aprendizajes y habilidades a través de la reprogramación.

Sin embargo, como en todas las profesiones existe el riesgo de caer con estafadores que además de cobrar exorbitantes montos, pueden llegar a comprometer el equilibrio mental de las personas.

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 “Hay que tener mucho cuidado con quienes se dicen coaches, pues lo único que hacen es alterar tu estado mental y llevarte a un estado de psicosis que puede ser peligroso”, advirtió Freddie Edgar Hoil Fuentes, profesional certificado por World Coaching Companny, asociación con sede en Florida.

Alrededor del 60% de quienes se dedican a ofrecer este tipo de pláticas y talleres a nivel internacional...

Parte de ofrecer este tipo de acompañamientos -como lo describe la Asociación Mexicana de Coaching implica una reprogramación del pensamiento del individuo, que se realiza a través de técnicas psicológicas e incluso de hipnosis, por lo que un mal manejo de estos recursos puede, en vez de ayudar, llevar a un desequilibrio del cliente que, en casos extremos, puede llevarlo al suicidio.

De acuerdo con Hoil Fuentes, alrededor del 60% de quienes se dedican a ofrecer este tipo de pláticas y talleres a nivel internacional son personas sin un aval o certificado, pues emiten papeles sin validez, con el afán de ganar dinero, pues por cada sesión, un profesional puede llegar a ganar entre mil y mil 500 pesos en México, mientras que en el extranjero este tipo de asesorías están valuadas entre 100 y 300 dólares la hora.

“En Cancún sé que hay dos o tres empresas que se dedican a ese tipo de coaching que es extremadamente peligroso, en donde hemos visto casos que ha habido hasta suicidios, porque son personas que te presionan tanto que te llevan a sentirte miserable, y como no saben sacarte de ese estado pues ahí te dejan y es cuando la gente comete locuras”, explicó el profesional, quien afirma que es complicado demandar a este tipo de compañías, pues generalmente les hacen firmar a sus clientes documentos que les exime de responsabilidades.