Hoy en día  el tema de las coaliciones de partidos políticos rumbo a la elección presidencial de 2018  es uno de los temas muy polémicos en la agenda política del país y desde luego a nivel estatal. En muchas ocasiones las coaliciones solo sirven para brindar oxígeno a partidos que están en miras de la extinción como lo es el PT, el cual cada vez se aleja de sus principios por lo cual se creó siendo hasta ahorita botín de ciertos grupos políticos.

Si bien las alianzas o coaliciones electorales rumbo a 2018 están más que definidas en el ámbito de las elecciones federales que se celebrarán el primer domingo de julio próximo, es en las entidades –incluida desde luego Quintana Roo– donde hay un intenso jaloneo entre los grupos políticos que gravitan en torno a los partidos  que conforman esas alianzas, sobre todo porque los intereses personales se ven afectados. Claro ejemplo de lo anterior es Hernán Villatoro Barrios, líder moral, estatal, a perpetuidad del Partido del Trabajo, quien se ha mantenido gracias a las marrullerías que ha realizado para estar siempre en la lista de los plurinominales; nunca que yo recuerde ha participado por un cargo de elección popular de manera abierta, es decir que lo elija la ciudadanía.

Es importante señalar que un frente es la unión de dos o más partidos para alcanzar objetivos políticos y sociales compartidos de índole no electoral, mientras que una coalición es la unión, con fines electorales, de dos o más partidos para postular a un candidato, o a varios en un proceso de elecciones. La diferencia estriba en que el frente no tiene fines electorales y las coaliciones sí.

Sin embargo, también es válido reconocer que las crisis de los partidos y sistema de los mismos los ha obligado desde hace algunas años a buscar acuerdos para ir junto a otras fuerzas sociales y políticas a los procesos electorales; hoy en día ningún partido fácilmente puede ir a las elecciones con sus propias fuerzas y candidatos, simple y llanamente por no contar con la total y absoluta seguridad de ganar.

Y es que hoy por hoy competir solo ya no resulta viable en la contienda político-electoral porque al parecer, a los partidos no les alcanza con su propio capital para ganar una elección. Está claro que para el proceso electoral en curso resulta casi imposible para los partidos competir por sí mismos por más de 3 mil 400 cargos de elección popular a nivel local y federal. Me viene a la mente  una frase de don Jesús Reyes Heroles que dice así: “En política, la forma es fondo”. Lo que quiere decir que en nuestro país los partidos hacen valer su derecho de unirse en aras de conservar sus cotos de poder y esto se resume en tomar la decisión de ir en alianza o en coalición con otros partidos.

Por ejemplo una coalición muy polémica es la que sostiene Andrés Manuel López Obrador  (Morena y PT)  con el Partido Encuentro Social (PES), un partido nuevo de corte conservador eso le costara a Morena  varias diputaciones y senadurías que le ceda a ese partido que solo busca salvar su registro como partido.