Por Rafael R. Deustúa

 “Cómo enamorar a una chica punk” es un título muy distinto de “Cómo hablar a las chicas en las fiestas (How to talk to girls at parties)”, que debería ser el nombre de la nueva cinta de John Cameron Mitchell, lo cual ya es una mala señal para quién leyó el cuento de Neil Gaiman en que se basa. Pero una vez visto el filme eso deja de importar, pues es tan incoherente que no importa que nombre lleve.

 Enn y un par de amigos, punks ingleses en 1977, entran a la fiesta equivocada tras un concierto. La gente viste de colorido látex mientras canta, baila o ejecuta extraños rituales, pero hay chicas guapas que ellos creen que son californianas. Enn conoce a Zan una bella y extraña chica que quiere aprender más del punk y se va con ellos cuando huyen de la fiesta, iniciando un romance interestelar.

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 Es fácil imaginar a Cameron Mitchell con el cuento de Neil Gaiman (Coraline, American Gods) en la mano dirigiendo las primeras escenas de su película. Cuando llevaba los primeros diez minutos y los chicos se van de la casa, nota que se le terminó el relato... así que a partir de ahí improvisa quizá ayudado de alcohol y algún alucinógeno. Su libreto está lleno de agujeros y su dirección es errática.

 En más de una ocasión, durante la película, es notorio que lo que vemos es parte de una e

Escena más larga que fué editada, o que suprimieron escenas. Señal de que el resultado original no fué satisfactorio y lo reeditaron para darle otro sentido (quizá por las críticas divididas que tuvo el filme cuando se estrenó en Cannes).

 Lo bueno de la película es que el director no pudo apagar el talento de sus estelares, Elle Fanning y Alex Sharp manifiestan una química particular y logran que sus escenas funcionen, aún cuando sus diálogos a veces son demasiado extraños -y con el inconveniente de que varios chistes son intraducibles a los subtítulos o ajenos a nosotros culturalmente. Lo malo es que en vez de aprovechar y centrarse totalmente en ellos, Cameron añade secuencias “explicativas” o chistes innecesarios que sólo rompen el ritmo del romance.

 Visualmente el filme es original y tienen momentos atractivos, pero no siempre funciona. La música, por otro lado, tiene algunas buenas canciones, algunas de la época y otras compuestas para el filme, que dan una nostalgia por el salvajismo y simplicidad del punk.