Javier Ortiz/SIPSE
BACALAR, Q. Roo.- Al menos 15 familias de la localidad de Xul-Há han hecho de la venta de productos comestibles en la carretera federal, su forma de vida ante la falta de fuentes de empleo.

Adriana Gutiérrez Córdoba, permanece más de ocho horas bajo el incandescente sol para ofrecer pan de levadura, empanadas de coco, agua de coco y de frutos, por mencionar algunos, para contribuir al gasto familiar.

Su esposo se dedica a la albañilería, pero ante la falta de fluidez económica en la población en general puede pasar largos períodos sin trabajo.

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La madre de dos pequeños de seis y ocho años, dijo que adquiere el paquete de empanadas de coco a 18 pesos y ella lo vende a 28, obteniendo 10 pesos de ganancia por cada uno; sin embargo, para alcanzar unos 200 pesos al día, requiere vender 20 bolsas y eso implica largas jornadas.

Dijo que en temporada vacacional o domingos, no tiene ningún problema, pero durante la semana a duras penas gana 50 ó 60 pesos que utiliza para la alimentación de sus hijos y cuando se enferman o tiene algún gasto extra, se enfrenta a verdaderos problemas.

A pesar de esos vaivenes, no tiene otra opción que dedicarse a esa actividad, porque en la comunidad no cuentan con fuentes de empleo, por lo que la venta de comestibles a la vera de la vía se ha convertido en fuente de ingresos de varias familias.

Rosalinda Canché señaló que su pequeño hijo Samuel de 12 años le ayuda durante las mañanas para vender pan de levadura, cuya ganancia es de cinco pesos por cada paquete de tres, “no es mucho, pero no tenemos opción, porque aunque sea poco pero tenemos para llevarnos el pan a la boca”.