Por Rafael R. Deustúa

La primera entrega de Star wars, en 1977, la ví seis o siete veces, maravillado en cada ocasión. Su guerra entre buenos y malos era maravillosa a mis seis años, pero ingenua y simplista cuarenta años después. Rian Johnson, escritor y director, terminó con eso al exponernos una galaxia donde no sólo tenemos la fuerza y su lado oscuro, sino infinidad de matices en medio.

Rey encuentra a Luke Skywalker, pero no a la leyenda que ella esperaba. Mientras tanto la Primer Orden acorrala a los pocos cientos de rebeldes que quedan en la galaxia dejando unas pocas horas para definir su supervivencia.

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Es complicado detallar el argumento sin contar demasiado, pero definitivamente no es la historia clásica de Star Wars y eso molestará a los fanáticos más clásicos. Johnson deja bien definidos héroes y villanos, pero emplea los personajes secundarios y subtramas para enriquecer el universo Star Wars con matices respecto a lo que está “bien” y lo que no. Eso no le da realismo, pero si variedad.

Esas diferencias son difíciles de digerir al principio del filme, al igual que algunos detalles de humor y mercadotecnia “forzados” dentro del filme, pero que a fin de cuentas no son importantes. Johnson deja que la historia se desarrolle con lentitud y luego descubrimos que era el cochecito de montaña rusa subiendo antes del emocionante recorrido. Una vez toma velocidad, el filme es vertiginoso.

Más que reavivar la franquicia, Johnson la redefine, permitiendo que nuevas historias, más diversas, se cuenten a partir de ahora.

Mark Hamill roba cámara cada que aparece y presenta un Luke distinto al que conocimos, pero muy bien llevado. Esta ocasión dan más juego a Kylo Ren, dando oportunidad a Adam Driver de desarrollar mejor su personaje, al igual que Daisy Ridley con Rey. También conocemos mejor a los nuevos personajes de John Boyega, Oscar Isaac, Lupita Nyong'o, Domhnall Gleeson y Kelly Marie Tran, además de a la misma Carrie Fisher, que se destaca bien.

La dirección de arte y efectos especiales mantienen el alto nivel que distingue a esta franquicia. Escenografías, vestuario y diseño de parafernalia son originales y con ese vago aire funcional que siempre tuvieron mientras que los efectos digitales son extraordinarios. Hay algunas tomas memorables del director de fotografía, Steve Yedlin.