Pedro Olive/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- “La tapicería es el arte de revestir y revivir los muebles en casa, asientos de autos, sillas de motocicletas, y todos los objetos que lleven una vestidura, ya sea de piel, material sintético o lona, es prolongar su vida útil”, explicó Danny Ramón Mendoza, uno de los pioneros en la tapicería en la ciudad.

A diferencia de los sastres, este oficio no se aprende en escuelas, cursos o talleres especializados; la manera de compartir el conocimiento es por herencia familiar o, en su caso, en los mismos comercios de este giro, donde empiezan como ayudantes, y con el paso del tiempo los trabajadores se independizan.

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En Cancún, los primeros cuatro tapiceros llegaron entre 1980 y 1982, estos trabajaban, además de la tapicería, los trajes sastres, principalmente para el sector hotelero, con el paso del tiempo la oferta de este oficio se fue diversificando al grado de tener que abaratar los precios.

Los especialistas de este ramo básicamente reparan sillones que tengan tela vieja, pero que tenga la estructura intacta, asientos de vehículos, motocicletas de tierra y acuáticas (averiados con la exposición al sol y lluvia), forros para cojines, o alguna pieza que deseen proteger.

“Es un negocio muy noble, el riesgo que existe es mínimo; como todo proyecto de emprendimiento, te permite ser dueño de tu tiempo y establecer metas de cuánto se quiere ganar, algo no muy común en los empleos de afuera”, agregó Ramón Mendoza.

En la experiencia de Danny, los muebles que son llevados a tapizar son los de marca y alto valor adquisitivo en el mercado, mientras que los conseguidos a “meses sin intereses” en tiendas departamentales, son desechados de las casas al término de cinco años, por el desgaste que tiene la estructura y la misma base; estos son muy comunes encontrarlos en los parques de zonas habitacionales.

De los pioneros en este oficio queda únicamente uno vivo y trabajando en el negocio, adicionalmente a este existen al menos 30 talleres más con el mismo giro dando servicio en diferentes zonas de Cancún.

'Soy muy terco y persistente'

Con tan sólo 12 años, de familia humilde y sin posibilidades de poder estudiar una carrera, Danny Ramón Mendoza, originario de Tizimín, Yucatán, dio sus primeros pasos en el mundo de la tapicería, sastrería y confección de prendas de vestir; llegó a Cancún hace 42 años, y desde entonces, en gran parte de su vida, ha ejercido los tres oficios.

Cuando llegó a este destino turístico trabajó en el sector hotelero; sin embargo, el sueldo no fue de su agrado, así que decidió cambiar de ramo, pasando a un restaurante en el centro de la ciudad en el que aprendió a ser disciplinado y generar más ingresos, teniendo siempre en mente que quería regresar a su pasión: la tapicería, sastrería y confección.

Fue en el año de 1982 cuando Danny se aventuró a abrir su primer negocio del ramo de su especialidad, en menos de seis meses logró emplear a cinco personas, teniendo una ganancia superior a los 15 mil pesos semanales. El taller estaba ubicado a una esquina de “La Torcasita”, junto al actual banco; en dicho lugar estuvo más de 10 años haciendo diversos trabajos, incluso a personas del sector artístico, como fue en su momento, al diseñar prendas de vestir para Niurka Marcos.

Con el paso del tiempo las cosas evolucionan, lo que en un principio hacía dejó de llamar la atención, así que tomé un curso de moda para estar a la vanguardia, esto sucede como en todo, si no te renuevas, mueres”, dijo Danny.

El cambio de época fue dirigiendo a Mendoza para que aprendiera lo que en el momento era solicitado, desde diseñar para mujeres, aventurarse a crear nuevos diseños, hasta diversificar los productos como gorras, ropa interior, trajes de baño y, en algunos casos, hasta máscaras de lucha libre.

Uno de los momentos en los que tuvo un bajón en la producción de sus diferentes áreas, fue cuando llegaron las grandes empresas para el diseño de ropa, estas “noquearon” prácticamente a los sastres, quedándose únicamente con el negocio de la tapicería.

“Durante los años que llevo en esto, nada me ha parecido difícil, yo creo que son retos, y como soy terco y persistente, encuentro la manera de hacer lo que me piden, busco explotar mi lado creativo”, agregó.

Debido a cuestiones de salud, tuvo que dejar la profesión por espacio de cuatro años, aproximadamente, y hasta hace tres meses retomó el oficio con uno de sus cinco hijos, de los cuales tres se dedican a otra cosa, y uno puso su taller casi enfrente.

“Si yo tuviera la oportunidad de regresar el tiempo, y existiera la posibilidad de estudiar, y tuviera que elegir entre eso y este oficio, definitivamente me quedo con mi oficio, es lo que me gusta y apasiona”, sostuvo.
Actualmente tiene dos trabajadores.

Herramientas básicas

-Compresora
-Engrapadora
-Hilo
-Piezas de tela

Tiempos de elaboración

-2 días (sala)
-4 horas (10 forros para silla)
-1 día (asientos de vehículo)