Stephani Blanco/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Las autoridades ambientales están rebasadas y los recursos son bajos, lo que no permite verificar daños ambientales. Ante esto, las asociaciones y ambientalistas han tomado un papel fundamental.

Hace poco, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) tuvo que aumentar la plantilla de valuadores, ya que no había y ahora son ocho los que operan en la entidad; sin embargo, en el caso de la Procuraduría Federal del Ambiente (Profepa) no hay representante.

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El tema de los recursos es significativo para llevar a cabo una buena inspección y vigilancia, en especial para las dependencias estatales, dijo Jesús Enrique Pablo Dorantes, presidente de la Academia de Impacto Ambiental.

A esto hay que sumar un aumento de denuncias por parte de la ciudadanía y ambientalistas, quienes ya empezaron a interesarse por los nuevos proyectos, que cuando ven algo inviable, levantan la voz e incluso pueden iniciar una consulta pública de los instrumentos.

Es necesario hacer un gran esfuerzo en el tema de las Manifestaciones de Impacto Ambiental, ya que ahora es complicado encontrar incluso los datos de quién la elaboró, además reducir la informalidad, ya que muchas manifestaciones son hechas con software “pirata” y algunos consultores no cuentan con cédula profesional; estos son los retos que se enfrentan para mejorar los estudios y promover desarrollos viables.

De no mejorar en esto, la Profepa debe estar realizando las revisiones ya que inician los desarrollos que al final representan una afectación para el medio ambiente, situación que influye en el cambio climático.

En la entidad, por medio de denuncias lograron frenar proyectos como el Dragon Mart o Malecón Tajamar, por representar daño ambiental, además, ahora está en la mira el proyecto de Gran Solaris Cancún, un hotel a desarrollarse en la zona hotelera.