Faride Cetina/SIPSE
CANCÚN, Quintana Roo.- Con el objetivo de promover la lectura y provocar en los ciudadanos de Cancún inquietud e interés en el tema, la encargada de la Sala de Lectura “La Tlacuila”, Lizbeth Peña; Enrique Medina, de Tokonoma; y algunos apasionados de las letras como Tania Gamio y Gonzalo Ramos, organizaron una actividad que consistió en la lectura de ciertos textos en lugares como el transporte público y en las salas anexas de un concurrido cine en una plaza de la ciudad.

En entrevista, Lizbeth Peña compartió que durante el recorrido en las combis Tania y Enrique “en forma de chisme”, contaban la historia del cuento “La jaula de la tía Enedina”, un texto escrito por Adela Fernández, la hija del director, actor y productor de cine mexicano “El Indio” Fernández, y que en cada viaje de los cuatro que dieron habían alrededor de 10 personas. 

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“La verdad es que nos quedábamos sin copias y volvíamos a sacar más, estamos sorprendidos porque creímos que solo un par o en algunos viajes quizá nadie querría recibir el cuento, pero para nuestra sorpresa, la mayoría se mostró receptivo, sonrientes, e incluso, pedían la copia antes de que se las ofrecieran”, expresó Peña.

"La mayoría se mostró receptivo, sonrientes, e incluso, pedían la copia".

Por su parte, Gonzalo Ramos compartió que aunque él sólo salió con el grupo para tomar algunas fotografías, expresó que se le hizo muy interesante que todo empezara como un chisme, como un encuentro casual entre dos personas que empezaban a platicar sobre un tema, hasta lograr captar la atención de la gente y que se involucrara en la historia.

Enrique Medina, quien también es integrante de la sala de lectura “La Tlacuila”, y fue uno de los protagonistas de este innovador y creativo proyecto, compartió que su impresión respecto a la actividad que realizaron fue muy gratificante, ya que al momento más álgido del cuento cortaban la conversación, y decían expresamente que era una adaptación libre del cuento mencionado anteriormente, se presentaban y les regalaban una copia a quien quisiera leerlo completo.

“Queríamos despertar la curiosidad de la gente con base a una anécdota que contamos como si fuera un chisme, de tal manera que la gente quiera o no escuchara la historia, y se despertara el interés, la verdad lo hicimos con un poquito de miedo porque no sabíamos cómo iba a reaccionar la gente, ya que nunca lo habíamos hecho, pensábamos que nos podían desde ignorar hasta que quizás alguien expresara su molestia porque íbamos hablando en un tono alto, pero afortunadamente nos fue muy bien”, detalló Medina.