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MÉXICO.- El Día de los Muertos es una celebración que reúne a la familia para honrar a los seres queridos que han partido. Comienza con un altar especial que se arma en casa. Puede ser pequeño o bien grande y elaborado. Se decora con flores (por lo general, caléndulas), calaveras de azúcar, velas, incienso, fotos de los que ya no están aquí, y papel picado en variados colores.

Para la mayoría, la celebración comienza el 30 y 31 de octubre. Durante esos días, se cree que las almas de los niños que han partido regresan. Las ofrendas incluyen juguetes, dulces y platos pequeños (ni salados ni picantes).

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Los platos que más suelen prepararse para las ofrendas son los tamales, el mole y los dulces hechos con calabaza. También se preparan las comidas favoritas de nuestros seres queridos, o alguna receta que nos recuerde a ellos.

Para un altar siempre incluyo tortillas de maíz frescas, arroz, frijoles de olla y alguna salsa picante.

Además de las ofrendas saladas, también hay panes dulces, chocolates y atoles. El pan de muerto es un pan dulce con anís y canela. Es redondo y se decora con más pan encima, y suele representar la forma de calaveras o huesos.

Se le puede espolvorear glaseado de azúcar o azúcar de diversos colores. Algunas bebidas especiales son el tequila, las aguas frescas o el café con leche.

Las familias se reúnen el 1 de noviembre para celebrar y disfrutar la comida y la música favorita de los seres queridos que ya no están. No es un día triste, sino una celebración de sus vidas. Las comidas se dejan en el altar, las velas se encienden y se pone música hasta la medianoche, cuando se dice que las almas de los seres queridos regresan.

Es una tradición que se pasa de generación en generación, y está llena de orgullo y honor.

Con información de: ‘Que rica vida’