El liderazgo de Quintana Roo en turismo es por lo menos de enorme importancia para toda la población, y los niveles de crecimiento económico, empleo y bienestar del estado –entre los más altos en el país– dependen directamente de sostenerlo y mejorarlo, pero aún existe una excesiva dependencia de los espectaculares balnearios del norte.

Sin duda la delegación que encabeza el gobernador Carlos Joaquín González llegó ayer a uno de los encuentros turísticos mayoristas más importantes del mundo, la Fitur de Madrid, con las más altas expectativas y optimismo, con mucha confianza en el éxito de los negocios que ahí se concreten.

Pero tal vez nuestro Caribe mexicano, con sus más de 100 mil cuartos de hotel y estando por arriba del 40 por ciento en aportación a México de las divisas que ingresan por la actividad, no haya logrado aún diversificar su oferta turística; sin embargo las propuestas que se llevan a la Fitur tienen serias intenciones de romper con ese paradigma y pudieran estar abriendo oportunidades de manejar alternativas al mercado tradicional, incluso para otras latitudes de la geografía estatal que no tienen esa vocación.

Uno de los más importantes y novedosos proyectos en la cartera es el Parque Amikoo, que representa una inversión de 840 millones de dólares en la Riviera Maya, el cual contará con 24 atracciones mecánicas de última generación, restaurantes, shows y desfiles temáticos, un museo de arqueología y antropología mayas, Amikoo Downtown, Amikoo Resort de mil 200 habitaciones, estacionamiento para cinco mil automóviles y 30 autobuses simultáneos.

Se estima que el proyecto generará nueve mil empleos directos y 36 mil indirectos, y propiciará 4.5 millones de visitas anuales. Se trata de que haya más beneficios para más familias y no sólo para unos cuantos, expresó Carlos Joaquín al presentar el desarrollo el año pasado.

Los empresarios del centro y del sur deberán estar muy atentos: pronto no todo será sol y playa y ese puede ser el momento de subirnos a la ola de nuestra exitosa industria, pero además de exigir es menester ponerse a trabajar.