Hace dos años fueron ejecutados en Chetumal el comerciante fronterizo Ernesto Alonso de Miguel, “El Español”, y el policía ministerial Agustín Guevara Martínez; el ataque fulminante ocurrió la noche del sábado 14 de noviembre en el restaurante El Emporio, a unos pasos del bulevar Bahía y ante relajadas familias que disfrutaban su asado uruguayo y vino tinto.

A 24 meses del doble homicidio cometido por un sicario que atacó con la velocidad de una nauyaca, la Fiscalía General del Estado y la Procuraduría General de la República (PGR) no han reportado el mínimo avance en las investigaciones, dejando que estas muertes sean convertidas en una pregunta abierta que alimenta esa impunidad que nos acompaña como un tumor cancerígeno.

“El Español” era un traficante de licor y cigarros instalado en la zona libre de Belice, y aquella noche cenaba con un grupo de toda su confianza, incluido el policía ministerial Guevara Martínez; de pronto un pistolero vestido de negro y con gorra del mismo color ingresó como felino y accionó su arma de fuego para perderse en las cercanías del Congreso del Estado, aprovechando el pánico generalizado.

Dos meses antes del doble asesinato, Gaspar Armando García Torres había renunciado a la Procuraduría de Justicia del Estado, dejando la candente silla en poder de Carlos Arturo Alvarez Escalera, quien poco hizo por avanzar en la delicada investigación que ya no figura entre las prioridades del Fiscal General Miguel Angel Pech Cen, a quien se le han acumulado los casos de esta naturaleza, entre ellos la balacera en el club nocturno Blue Parrot de Playa del Carmen, ocurrida en las primeras horas del 16 de enero de 2017, con saldo de seis muertos.

Ernesto Alonso de Miguel, “El Español” mantenía en su espléndida nómina a elementos de la Procuraduría de Justicia del Estado, quienes le daban una protección que fue relajada la noche de aquel sábado, cuando el terror invadió el restaurante El Emporio y tomó por asalto las redes sociales y grupos de Whatsapp.

La Fiscalía General y la PGR no dejen dejar en el olvido la investigación de este doble homicidio que hace dos años sacudió a nuestra capital, alimentando nuestra percepción de inseguridad.

En el caso de la Fiscalía, tiene la obligación de ir a fondo en la investigación porque uno de los suyos fue víctima mortal: el policía ministerial Agustín Guevara Martínez. Porque el olvido institucional es otro crimen.