El PRI tiene chance de recuperar la capital. Tras la convocatoria para los interesados de ese partido, la atractiva dupla Alamilla-Hadad fue presentada como la mejor opción en los círculos de ese tricolor que nunca se fue de Chetumal.

No se fue, porque parte de la estructura con que administra Luis Torres Llanes le pertenece casi intacta. El presidente perteneció a ese instituto, que por obvias razones conoce bastante bien, y lleno de simpatizantes, adherentes o militantes, hoy en puestos administrativos junto a él.

Además, retirar a un partido que gobernó toda la vida es prácticamente imposible en una ciudad donde lo tradicional tiene un peso específico. La primera alternancia no ha sido completa en tal sentido, ya que, aunado a lo expuesto en el párrafo anterior, los operadores se mantienen activos donde mejor se manejan.

En un acto del fin de semana con líderes naturales, de las seccionales y de colonia, Luis Alamilla Villanueva y María Hadad Castillo, al que concurrieron sus referentes, analizaron el panorama electoral, sin dejar de criticar lo que antes se hacía en favor de los ciudadanos y hoy no “por miedo” o “conveniencia”.

Y es que tanto Hadad, como Alamilla y Alondra Herrera Pavón (secretaria general) acusaron que ciertos colaboradores de Torres no ayudan a la gente por temor a perder el trabajo; porque tendrían indicaciones de apoyar a sólo algunos, o porque en el contexto político actual los que tienen la manera de hacerlo no deben dar ventajas.

En cambio –compararon convencidos–, cuando el PRI gobernó Othón P. Blanco las asistencias fluían sin importar los colores, sino las necesidades. Matizada o no, esa consigna contra la supuesta actitud de los servicios públicos en ejercicio se está convirtiendo en la mejor arma de los que aspiran recuperar lo perdido.

Ello, y la inexperiencia de gestores, directores o secretarios, que antes no fueron funcionarios, o de plano, llegaron a una tierra ajena, donde lo propio se valora más por innumerables adversidades en la historia.

Ese, pues, es el discurso de los priistas. ¿Les resultará esta vez? Posiblemente. La cuenta que sacan es que Luis Torres no pudo armar un equipo ideal para encarar las dificultades heredadas por los que cometieron tantas pifias.

Desorbitado

El PRI también tiene opciones reales en Cozumel. Más allá de la trayectoria exitosa de Pedro Joaquín Delbouis, de los grupos que le arropan y del parentesco que no puede ignorarse, la pésima gestión de la panista Perla Tun Pech le allana el camino a cualquier partido. Algunos, inclusive, hablan de una “derrota pactada”, aun cuando eso reste injustamente méritos a los competidores.

Joaquín Delbouis es el más completo de los aspirantes priistas ya en el ruedo, listo para recuperar la denominada “isla de los gobernadores”. Y esto último, también tiene un simbolismo imposible de apartar en los análisis.