Primero fue el convenio por la Seguridad en Destinos Turísticos firmado por autoridades de la federación, el estado y el municipio Benito Juárez, junto con la iniciativa privada. Después el anuncio de 300 agentes federales (con elementos de las fuerzas armadas), ya en Cancún, cuyas labores de inteligencia apuntalan el combate a la delincuencia organizada.

¿De qué se trata? De coordinar la protección en beneficio de la población local y de los millones de turistas que arriban cada año al Caribe mexicano. Pero también de una misión: mantener el fin del “warning” emitido en Estados Unidos el mes pasado, obtenido por gestiones de gobernantes, empresarios y turisteros, en suelo norteamericano, ante una diversidad de interlocutores.

Precisamente lo de la “no alerta” encontró respaldo esta semana, cuando la agencia recopiladora de datos más grande del mundo (Numbeo) reveló estadísticas comparativas de nivel delictivo entre ciudades mexicanas y estadunidenses. Dos ejemplos: Cozumel y Tulum son 100% seguras en el día, en tanto que Cancún y Playa del Carmen más seguras –en día y noche– que Miami, Las Vegas o Nueva York.

Sin embargo, no es secreto que tanto ciudadanos como visitantes están expuestos aquí a la violencia criminal, que durante enero dejó 39 víctimas fatales (muchas inocentes), en una intentona desestabilizadora política, social y económica, como ha dado cuenta Novedades en sus más recientes publicaciones de portada.

La seguridad es una prioridad incuestionable, sobre todo por la vocación de la entidad: del turismo vive un altísimo porcentaje por lo que la generación de empleos y de más inversiones en ese rubro debe procurarse al extremo.

Y es que los intereses a corto, mediano y largo plazo son incalculables. Solo un dato: 30 mil cuartos de hotel se sumarán a la oferta de Quintana Roo en los próximos dos años, con lo cual el destino líder de América Latina superará las 130 mil llaves, según informes de la Secretaría estatal de Turismo.

Ese es el panorama. Respecto a las acciones, esbozadas en líneas anteriores, cabe añadir que el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, propone como idea personal pensar en legalizar la marihuana; el gobernador Carlos Joaquín habla de “megaoperativos para la paz”, y el presidente Remberto Estrada en torno a “defender Cancún”.

No hay tregua. Visto así, debería bajar la violencia que ha puesto en entredicho los indicadores de una industria que vive de la imagen. Veremos.