Redacción/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Evelina Fernández, originaria de Veracruz, está por cumplir 10 años como oficial de la Policía Federal, quien forma parte de la división de Seguridad Regional.

Debido a su labor en la corporación ha conocido varias ciudades, entre ellas Cancún, donde conoció al padre de sus dos hijas, de cuatro y dos años, quienes son el motor que la impulsa a salir adelante cada día.

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Yo había estado en Cancún hace muchos años, aquí conocí mi esposo y después nos fuimos a vivir a otros lugares, pero decidimos regresarnos para formar un hogar aquí”, recuerda.

Pero, todo cambió en su vida cuando perdió a su esposo en un accidente de tránsito.

“El primero de diciembre cumplo 10 años en la institución, gracias a dios contenta, la verdad es que le debo tanto a la institución, gracias a este trabajo ahora que estoy sola tengo la solvencia económica para sacar adelante a mis hijas y lo hago de una forma que me llena de muchas satisfacciones, es un gusto y un orgullo pertenecer a esta institución”.

Evelina Fernández está muy contenta porque está a punto de recibir su casa, fue una de las beneficiadas en obtener el crédito de vivienda que anunció en marzo pasado el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, durante la presentación de las Acciones para la Profesionalización y el Desarrollo Policial.

“Ya tengo casi todo listo, a finales de este mes me estarían entregando mi casa, por fin tengo un patrimonio para mis niñas, iniciamos muy bien este 2018”, comentó.

Actualmente está comisionada en la isla de Cozumel, pero espera que pronto le autoricen el cambio para estar de fijo en Cancún, mientras tanto sus padres han sido el soporte que le permite mantenerse en pie.

Por el momento quiero estar en un lugar más o menos estable, yo quiero seguir preparándome, estudiar, crecer aquí, pero mis hijas están muy pequeñas y al quedarse sin su papá, lo que quiero es estar cerca de ellas”.

 “Siempre andamos a la bendición de Dios, este es un trabajo de alto riesgo, hay muchas compañeras que sí le batallan mucho, sí sufren, sobre todo cuando llegan a un nivel donde ya no pueden andar con sus hijos de un lugar a otro y se tienen que alejar para que ellos puedan creer, es difícil, por ahora yo disfruto a mis hijas y las veo crecer”.