Panistas y perredistas se desplazan en el acuario caribeño como especies dominantes y se atribuyen gran parte del mérito en la sonada victoria del cinco de junio de 2016, cuando Carlos Joaquín González trituró a su ex partido, el PRI. Los altos mandos del panismo a nivel central presumen la gubernatura de Quintana Roo como suya, ninguneando la participación del PRD con algo de razón.

Pero bajo ese maquillaje triunfal PAN y PRD ocultan llagas que los colocan cuando mucho a media tabla, con escenarios de espanto para un perredismo concentrado en Cancún y que será aplastado por Morena en muchos frentes.

El PRD ya dejó de ser el principal exponente de una nebulosa izquierda donde tiene cabida todo tipo de fauna y que desde su fundación es adicta al fichaje de ex priistas repentinos aceptados como estrellas de cine.

En cuanto al PAN, su gris dirigente chetumaleño Juan Carlos Pallares Bueno tendrá que revisar la situación real de su partido para comprender que no son una aplanadora y participarán en una batalla donde nada tienen seguro; quizá el castigo sea más acentuado en la capital del estado.

De 2000 a 2012 los panistas tuvieron la oportunidad soñada porque su partido permaneció en la Presidencia y tuvieron acceso a delegaciones federales, posiciones que en todos los casos fueron desperdiciadas por los seleccionados con sus mediocres y deficientes perfiles. Fueron 12 años tirados al relleno sanitario por estos panistas ineptos.

Hoy con el gobierno de Carlos Joaquín tienen una segunda oportunidad, pero esta no la han tomado en serio quienes toman las decisiones; incluso, se han cerrado a la opción de impulsar nuevos valores para que reemplacen a los que se apuntan para todas las batallas, desalentando a su sangre nueva.

Panistas y perredistas han exprimido jugo a los pecados imperdonables del ex gobernador priista Roberto Borge y compañía, pero un elevado porcentaje de electores reclama agenda propia y resultados significativos que repercutan en todos los estratos sociales; los quieren ver sensibles y no con aire de perdonavidas.

¿Cómo reaccionarán panistas y perredistas al ser derrotados en la batalla por la alcaldía capitalina? Este escenario de pesadilla deben contemplarlo para despertar ahora, pero siguen creyendo que ellos aportaron mucho a la victoria de Carlos Joaquín.