Carlos Castillo/SIPSE
RIO HONDO, Q. Roo.- Una presunta explosión en una de las turbinas, provocó un voraz incendio en el Ingenio Azucarero San Rafael de Pucté, el cual quedó controlado, por lo que ayer arrancó nuevamente sus actividades.

Según los trabajadores del ingenio, antes de que el fuego iniciara se escuchó una explosión en una de las turbinas, por lo cual corrieron para ver que ocurría y fue entonces que se percataron de las llamas. Supuestamente la explosión inicio con una chispa que incendio fluidos de la maquinaria que posteriormente provocaron un corto que género un estruendo.

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De acuerdo con la información preliminar, el reporte fue alrededor de las 10 de la noche del pasado domingo, cuando una explosión seguida por las llamas se apoderó de un área cercana al molino.

“La noche del domingo se vio interrumpida de manera abrupta por la horrenda explosión que se registró en las instalaciones del Ingenio Azucarero del Grupo Beta San Miguel, pero no hubo lesionados” señaló un trabajador de la fábrica.

Benjamín Gutiérrez Reyes, presidente de la Asociación de Productores de Caña de la CNPR, dijo que los hechos ocurrieron alrededor de las 10 de la noche y de manera preliminar se observó que la explosión fue debido a una fuga de aceite que no resistió las altas temperaturas y causó una explosión.

Señaló que el estallido no dejó heridos, debido a que la explosión se registró en un área donde, no permanece personal trabajando las 24 horas y aunque se pensó que se necesitaría al menos ocho días para reiniciar la molienda, esta se logró activar diez horas después del percance.

“Acaba de arrancar la molienda, anoche mismo le echaron montón, estamos atrasados con la zafra por cuestiones de modificaciones a la fábrica, hubieron errores en las adaptaciones, nos frenó la lluvia, y el percance de anoche se viene a sumar, afortunadamente no hubo lesionados, las llamas levantaron cinco metros, pero entre los obreros se controló”, comentó.

Señaló que este percance dejó ver una vez más la falta de una estación de bomberos en la ribera del río Hondo, pues dijo que nadie está exento a un accidente de este tipo y refirió que de no haberse podido controlar el percance, la fábrica hubiera sido consumida por las llamas perdiéndose una importante derrama económica que deja este sector de mil millones de pesos en cada temporada de zafra.