La México-Belice es una de las fronteras más porosas, sobre todo ante la corrupción que siempre ha existido en las garitas de aduanas y migración, pero también debido a la presencia de bandas criminales que trafican armas y drogas prácticamente sin ningún tipo de impedimento.

El accidente de una aeronave en la zona sur de Quintana Roo, que se presume transportaba estupefacientes, ya que parece que a propósito querían incendiarla para no dejar evidencias, es una muestra de lo que ocurre de manera cotidiana ante la complicidad de la Procuraduría General de la República.

Dicho sea de paso, la PGR sigue omisa en atender los múltiples casos de ejecuciones producto del crimen organizado en la zona norte del estado, y no se puede creer que su actuación en la parte sur sea diferente. Aquí es muy poco lo que se sabe a nivel público, pero pasan muchas cosas que las autoridades tratan de esconder.

Los pobladores de la zona limítrofe con Belice y Guatemala cuentan innumerables historias de centroamericanos que cruzan el Río Hondo hacia México para buscar una mejor vida en Estados Unidos y son extorsionados por agentes de migración, una de las instituciones de la república más cuestionadas en nuestro país.

Otro de los delitos más recurrentes que se cometen en la frontera sur es el contrabando de mercancías, e incluso en varias ocasiones los medios de comunicación han dado cuenta de bandas de traficantes de personas que utilizan esta parte de Quintana Roo para introducirse a México y de ahí seguir con su sucio negocio en la Unión Americana o Europa.

Una de las razones que causan que ciertos delitos proliferen en la zona sur de nuestro estado es la pobreza de las comunidades ubicadas en ambas partes de la frontera México-Belice, tal es el caso del contrabando de mercancías extranjeras que terminan en la zona libre del país centroamericano, según se ha documentado.

La descuidada frontera sur ha sido caldo de cultivo para la proliferación de diversos delitos, ante la complacencia, desinterés o ineptitud de las autoridades municipales, estatales y federales que se han dedicado a la extorsión de los clientes que adquieren productos de importación en la zona libre, ocasionando que estos últimos opten por no seguir viniendo a realizar sus compras.